Los seres vivos desarrollan una serie de procesos evolutivos que les permite adaptarse al medio en el que viven. Así, hay animales que recurren a adaptaciones morfológicas para confundirse con el entorno manifestando de esta manera su afán de supervivencia. Tal es el caso del bicho hoja, el bicho palo o, por supuesto, el camaleón, que, a través de la técnica del camuflaje y el mimetismo, modifica su organismo/estructura para adaptarse a distintas situaciones.
Los seres humanos no deberíamos ser menos, e incluso aprovechando y haciendo uso de la única diferencia que existe entre nosotros y los animales, tendríamos que utilizar esas adaptaciones para mejorar nuestro estado de bienestar y socialización. Hace no mucho alguien me dijo que poseía la virtud de ser una persona “camaleónica”. He de reconocer que hasta el momento no había escuchado esa palabra como adjetivo para un ser humano, y he de reconocer también que, una vez asimilada, sentí un profundo orgullo por ello.
Como todo en esta vida, existe un por qué (o varios) a tal introducción. Y es que OPINA, nuevo proyecto del que de algún modo soy partícipe, es un ejemplo de renovación, pero sobre todo de supervivencia. Aranjuez está de enhorabuena por la llegada de esta cooperativa que pretende volcar sus máximas ilusiones, con la intención de marcar un punto de inflexión a una profesión que en mi opinión se encuentra en decadencia en cuanto a lo local se refiere. Tras un descanso estival, llegó la semana pasada un especial con la presentación de este nuevo “Más”, y entre sus hojas leo algo que, a quienes seguimos en la carrera universitaria, nos resulta muy cercano. Se trata de las famosas 5w´s. “Cinco preguntas con respuesta”, máxima de esta profesión que en muchas ocasiones pasa desapercibida. Decía que, a nivel local existía, o existe aún, un vacío periodístico y éste reside, a mi modo de ver, en el trato informativo de la actualidad ribereña. A alguien que aún se encuentra cursando sus estudios le faltan páginas de análisis, extensión en los formatos, profundidad, descripciones y fuentes. Y por supuesto adaptarse a las circunstancias, porque pese a ser una profunda defensora de las formas tradicionales (papel), si algo he aprendido en este tiempo, es aquello de “renovarse o morir”. Por ello pongo toda mi esperanza en este nuevo proyecto, que espero perdure en el tiempo.




















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