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Publicado: Vie, Mar 21st, 2014

Ana Beltrán, agricultora finca Jaramillo: «La agricultura que hacemos es respetuosa con el medio ambiente y con nosotros mismos»

Jaramillo 2Situada a tres kilómetros de Aranjuez, junto al puente verde sobre la vía férrea, entre las inmediaciones del río Tajo y del Jarama (del que parece tomar nombre), la Huerta del Jaramillo reúne a un grupo de cultivadores noveles que apuestan por la única forma que ellos tienen de entender la agricultura: las huertas ecológicas.

Dedicada a la cultura y agricultura ecológica, a la venta de frutas y verduras y al alquiler de parcelas a particulares, esta huerta que nace en el año 2002 surge de la inquietud de iniciar un nuevo proyecto orientado hacia un futuro más próspero, digno y saludable. Sobre el mismo terreno en que se cultivan los productos tradicionales de nuestra huerta de forma ecológica, recogemos las impresiones de Ana Beltrán, agricultura y gestora del Jaramillo, que habla con nosotros para explicarnos cómo esta finca familiar se ha convertido en un espacio compartido donde personas de cualquier condición social, o económica, pueden trabajar su propio huerto, en una actividad que aúna la obtención de productos «de la tierra» con el ocio.

Pero en esta aventura-dedicación, Ana no está sola. Todo comenzó hace once años de la mano de su compañero Juampa, que compaginaba su residencia en Madrid con esta actividad en la Vega de Aranjuez. Cuando llegó al Jaramillo, todo era un descampado, donde no había ni un árbol, pero desde el primer día se comenzó a plantar y, con la ayuda de Ana, el mercado comenzó a expandirse, dando mayor importancia al hecho de que los productos se vendieran al público arancetano.

Jaramillo 1Huerta, frutales y animales. No falta nada en este paraje de Aranjuez        que lleva en su espalda once años de agricultura ecológica. Ana nos confiesa que, para ellos «es la única opción, ya que nos estamos cargando el planeta por la contaminación debida a los fertilizantes y herbicidas; si haces algo con la tierra, hay que hacerlo desde el respeto por ella, y no destrozándola y cargándonos todo lo que nos aporta»

«Esta tierra es una de las tierras más fértiles de Europa y nosotros lo que queremos es cuidarla. La agricultura que hacemos es respetuosa con el medio ambiente y con nosotros mismos, ya que, al fin y al cabo, los que nos comemos los productos de la tierra somos nosotros, y la agricultura ecológica nos asegura que lo que nos llevamos a la boca es un producto sano, sin venenos ni fertilizantes» añade la agricultora.

El alquiler de los «huertos familiares» es una iniciativa en la que parcelas de 50 metros cuadrados están disponibles para todo aquel que tenga una vocación agraria, desde la perspectiva de abrir el mundo agrícola a todo el mundo. «Hace unos años, hablar de agricultura ecológica parecía una auténtica locura, nos tomaban por raros, y con esta iniciativa queríamos que la gente se concienciara y cultivara sus propias verduras. Nosotros teníamos mucha tierra y la mitad estaba sin cultivar, así que decidimos compartirla con más gente por un precio muy alcanzable (30 euros al mes por cada parcela, incluida el agua). Esto está enfocado a cualquier tipo de público, y no a sólo a profesionales ni a gente que sepa de huertas, de hecho la mayoría de la gente son agricultores primerizos: sólo hay que tener ganas y un poco de tiempo».

El alquiler de estos huertos se convierte en un espacio de intercambio de experiencias y opiniones, ya que existen zonas comunes, como los baños y duchas o la caseta de aperos para guardar el material. Además existen lugares con mesas y sillas, donde los agricultores se reúnen para comer, comentar las incidencias del día o, simplemente, pasar un rato relajado con otros compañeros: «La gente interactúa mucho y existe un buen ambiente entre todos los que formamos parte del Jaramillo» apunta Ana.

El perfil de estos particulares arrendatarios es muy variado. Ana nos comenta que es sorprendente la poca gente de Aranjuez que demanda el alquiler de su propio huerto: «La mayoría de la gente son forasteros, gente de Madrid, de Pinto, de Parla… sólo han sido tres o cuatro los arancetanos que se han animado, y eso que ha habido épocas en las que hemos tenido hasta 30 parcelas alquiladas. Y con respeto al perfil de la gente, también nos sorprendió, ya que pensábamos que habría muchos jubilados, y en realidad la mayoría son gente joven concienciada con lo ecológico y con saber lo que comen«.

Jaramillo 3Ana también nos explica que el destino de estos huertos es el consumo propio de los agricultores: «una de las cláusulas del contrato de arrendamiento es que no se puede vender, sobre todo porque son sólo 50 metros de tierra y no tiene sentido más allá del de consumir lo que cultivas» nos cuenta. Por el contrario, El Jaramillo sí pone sus propios productos de la huerta a disposición de aquellos consumidores de fruta y verdura, interesados en una alimentación saludable que va de la mano de un uso responsable de la naturaleza: «Aunque cultivamos para nosotros mismos, siempre hemos vendido todo lo que nos sobraba. Este año, además, nos hemos propuesto vender aun más porque cada vez hay más demanda, la gente se da cuenta de la importancia que tienen los alimentos y quieren comer sano, y en la Comunidad de Madrid existe muy poca agricultura ecológica, por lo que la demanda es cada vez mayor».

Ana insiste en que, en estos tiempos de crisis, el hecho de tener un huerto ecológico propio es una alternativa barata de comer saludable, a la vez que se aprende a cuidar de la tierra en que vivimos. La gente, que suele decantarse por cultivos tradicionales como tomates, pimientos, berenjenas, calabacines, etc., también planta productos autóctonos, sobre todo fresones; y eligen los meses de primavera y verano como los favoritos para cuidar de sus huertos. Ana nos confiesa que en el mes de mayo el número de alquileres de parcelas se multiplica.

También se entristece con la cantidad de tierras que hay abandonadas y nos explica que las administraciones públicas no prestan la atención necesaria a este tipo de economía. Sin embargo, encuentran más apoyo en movimientos internacionales que siguen esta misma línea de pensamiento y de producción. Es el caso de Woof, una red mundial de granjas ecológicas, a través de la cual voluntarios de todo el mundo acuden a huertas como El Jaramillo y ofrecen su trabajo y su tiempo para sacar adelante este tipo de proyectos, a cambio de alojamiento y manutención. Ana nos asegura que sin el trabajo de estos voluntarios todo sería más difícil.

Dejamos a Ana, preparando una siembra de patatas, mientras el silencio del campo es roto por el sonido de un tren que atraviesa, raudo, el puente de hierro sobre la vía. El puente verde, como la agricultura del Jaramillo.

Raquel Peche

Sobre el Autor

Mostrando 2 Comentarios
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  1. Lucas dice:

    Vivo en Colmenar de Oreja, urbanizacion y estoy interesado en alquilar una parcela de su Huerta Jaramillo. La quiero para emplear mi ocio , soy jubilado, en los temas propios de la huerta.
    Le solicitó información al respecto.
    Coste actual del alquiler
    Periodo del mismo
    Disponibilidad de aperos y elementos necesarios, etc
    Les agradezco de antemano su información
    Un saludo

  2. Henar Diez dice:

    Hay algúna parcela libre para, alquilar?
    Tienen algún teléfono de contacto?
    Gracias

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