Un ejemplar de gran porte se ha venido abajo en la zona de las Islas Americanas y Asiáticas del Jardín del Príncipe, construyendo con su caída, ay, un rústico puente ya perimetrado por Patrimonio Nacional.
En este particular rincón del Jardín -no ha mucho tiempo restaurado- se plantaron numerosas especies traídas en las diferentes expediciones científicas y de viajes alrededor del mundo, como la catalpa o el árbol de la canela, que se aclimataron muy bien a nuestro hábitat y conformando, como ha sido siempre Aranjuez, un fabuloso banco de pruebas botánicas desde los tiempos de Felipe II.





















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