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La Plataforma Ecologista Madrileña critica la ausencia de crecidas que ayuden a la freza del barbo

BARBO FREZA
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Lamenta que esta especie tenga dificultades para salvar obstáculos a pesar de haber buen caudal en los embalses

La Plataforma Ecologista Madrileña lamenta «que el Canal de Isabel II sigue sin aplicar las crecidas estacionales desde los embalses, recogidas en el Plan Hidrológico de la Cuenca del Tajo, para asegurar la regeneración de los cauces y facilitar la freza de las especies piscícolas, tal y como de manera natural se venía produciendo desde hace miles de años».

La Plataforma ha explicado que el barbo común –Luciobarbus bocagei, única especie nativa que sobrevive en los tramos medios y bajos de los principales ríos de la Comunidad de Madrid- inicia estos días el remonte de los ríos para alcanzar sus frezaderos, la zona de desove.

Por cierto, hasta junio está prohibido pescar a menos de 50 metros de estos obstáculos.

«Estos días es fácil ver a peces de buen tamaño intentando saltar los azudes y otros obstáculos transversales en los ríos madrileños. A pesar de las excepcionales reservas de agua en los embalses, los caudales circulantes en los ríos Jarama o Henares se han reducido de manera brusca durante la última semana, añadiendo una nueva dificultad a los numerosos obstáculos transversales (azudes), la mayoría, abandonados, presentes en los ríos madrileños», añade el colectivo ecologista.

La Plataforma expone que «a las barreras transversales que se interponen en su camino se añade estos días un descenso de los caudales que circulan por los ríos, que dificultan su ascenso y la superación de pequeños obstáculos».

Para evitar estos descensos en momentos críticos para la vida piscícola, el Plan Hidrológico del Tajo prevé que los gestores de los embalses de cabecera deben reproducir las crecidas estacionales de primavera, «aquellas que se producían todos los años por el deshielo y que servían para regenerar los cauces, limpiar los lechos, ensanchar el territorio fluvial y facilitar el ascenso de varias clases de ciprínidos que habitaban estos cursos fluviales, entre ellos el barbo común», es decir, los caudales de crecida que forman parte de los regímenes ecológicos definidos en los Planes Hidrológicos de tercer ciclo (2022-2027).

«Es evidente que el Canal de Isabel II, que gestiona los embalses de cabecera de estos ríos, no está liberando los caudales necesarios a pesar de la histórica reserva de agua almacenada», continúa la Plataforma, quien advierte que «ya han desaparecido las bogas de río, los cachos y otras especies, sustituidas por especies exóticas invasoras, más oportunistas y adaptadas a estas corrientes lentas y retenidas».

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