En estos días tan convulsos, bien está que el optimismo anide en nosotros o que se instale en cualquier rincón de la ciudad, incluso en este tramo de la calle de la Circunvalación, pendiente de que los inspectores del Récord Guinness acrediten la habitual densidad de latas de cerveza abandonadas por metro cuadrado (la más alta de toda Europa, sin duda).
Sería porque la acera estaba recién barrida o por los efluvios constantes que aromatizan la zona y que invitan a la risa floja por lo que el anónimo Mr. Wonderful se lanzó a la inscripción buenrrollista.






















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