Dado el disparatado servicio de autobuses que sufren los usuarios de este transporte en Aranjuez y mientras llegan las marquesinas inteligentes y las aplicaciones de última generación no es mala idea acarrear el sillón orejero del salón doméstico y plantarlo a la vera del poste de la parada para hacer más llevadera la desesperante espera mientras se lee el periódico, se mira el móvil o se consulta la bola de cristal tratando de adivinar cuándo coño aparece el bus.
Parada confortable mientras se espera






















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