‘El fin de los aplausos’, de Miriam Avila

En su primera novela, «El fin de los aplausos», Miriam Avila (Madrid, 1991) aborda la pandemia de 2020 –COVID-19– a través de Marina, una enfermera madrileña como la autora, quien se enfrenta en un hospital público a uno de los sucesos más relevantes para la población mundial en esta segunda década del siglo.
Avila, que vivió aquellos días en el Hospital del Tajo de Aranjuez, narra cómo su protagonista encuentra refugio ante toda esa catarata de sucesos y emociones en sus ensoñaciones por un lugar y un amor pasado. Cuando las semanas caen una detrás de otra, la frontera entre realidad y recuerdos se van difuminando.
Marina y el resto de los personajes desafiarán a sus miedos y se preguntarán si la sociedad cambiará después de lo vivido, si cambiará más allá de los aplausos de cada tarde…
«El fin de los aplausos» (Editorial Loto Azul) nos acerca a las vivencias de aquellos días de pandemia desde el intimismo y la reflexión, creando un espacio en el que recordar, abrazar los miedos y la vulnerabilidad a la que nos enfrentamos durante 2020.
Miriam Avila actualmente está cursando Lengua y Literatura españolas en la UNED.

- El fin de los aplausos
- Miriam Avila
- Loto Azul Editorial
- Rústica, 194 páginas, 17,00 euros
Sipnosis
La protagonista tiene 28 años, y pertenece a esa generación a la que se le había prometido un mundo muy diferente al que se encontró cuando terminó la universidad. Esa gente que ha tenido el privilegio de estudiar y luego ha encadenado, como la mayoría de jóvenes, trabajos temporales y precarios, y se resigna a la adaptación continua ante las circunstancias cambiantes.
A pesar de que han pasado ya 5 años desde aquellos días de encierro, la sociedad prefiere no mirar de cara lo que sucedió, por miedo a despertar viejos fantasmas. Esta novela pretende dar la mano a esos fantasmas y reconciliarse con aquellos días terribles, pero que forman parte de nosotros mismos.
La autora, desea dar un punto de vista veraz que permita un acercamiento realista e intimista a aquellos días. Un viaje que, parece que estamos evitando, pero que, quizás, como sociedad, necesitemos.
















Maite
Parece nunca sucedió y fuera un mal sueño. Espero nunca se repita nada parecido. Queremos olvidar pero esta bien recordar.