Héctor Anabitarte

Ya somos más de ocho mil millones y, según Naciones Unidas, para 2050 se alcanzarán los 9,7 mil millones de personas y para finales de siglo a unos 11 mil millones.
Hace más de dos siglos, un clérigo anglicano, Thomas Robert Malthus (1766-1834), publicó un libro «Ensayo sobre el principio de la población» que tuvo un gran impacto entre sus contemporáneos y una enorme influencia en la economía política y en la demografía.
Malthus decía: «Cuando no lo impide ningún obstáculo, la población se va doblando cada veinticinco años, creciendo de período en período en una progresión geométrica. Los medios de subsistencia, en las circunstancias más favorables, se aumentan en una progresión aritmética».
Malthus, ante el crecimiento de la población, calculó que la humanidad estaba condenada a desaparecer, aunque dicha desaparición podía postergarse con la ayuda de las guerras. las catástrofes naturales, las epidemias (entonces no se hablaba de la crisis climática).
Malthus, además, aunque era clérigo y se supone piadoso, también culpabilizó a los pobres que, aprovechándose de unas incipientes leyes proteccionistas en Inglaterra, optaban por multiplicarse como conejos y esto ocasionaba gastos a los ricos en forma de impuestos. Los pobres, motivados por el «instinto», insisten en reproducirse , aunque Malthus les advierte: «El hombre que nace en un mundo ya ocupado, si sus padres no pueden alimentarlo y si la sociedad no necesita su trabajo, no tiene ningún derecho a reclamar ni la más pequeña porción de alimentos y está de más en el mundo. En el gran banquete de la Naturaleza no hay cubierto para él» (Milei, seguramente, leyó este párrafo).
Doscientos años después, gracias a la ciencia, a la tecnología, la humanidad puede procurarse alimentos suficientes para todos. Sin embargo, a pesar de ello, persiste el hambre en buena parte del planeta.



















Martínez Villarejo
Excelente como siempre. Gracias a Héctor Anabitarte por sus artículos interesantísimos que te hacedespertar un poco más con cada lectura .