Poemas de Rosa Melina Lasso Lozano (Rosa de los vientos)

- Conjuro
Gracias a la luna que me ha dado tanto
Fase creativa que me calma el llanto.
Sangre caliente, matriz palpitando
Cacica en su templo exigiendo descanso.
Como un volcán cuando explota,
Amor y miedo, luz y sombra
Con el poder nutritivo de la sangre ardiente
Así fluye en mi la energía espiral descendente.
Peripecias alquímicas movilizando la vida
Del mismo modo en que dan paso a la muerte
Sentir, pensar, transitar: ser débil y ser fuerte.
Soy otoño y primavera, silencio con melodía.
Equilibro lo que germina con lo que fenece
hallando en el caos el camino a la armonía.
- Sálvate a ti
Intentando ser salvadora
olvidaste salvarte a ti misma,
priorizaste regar otras plantas
y las tuyas muriendo de sequía.
De cabeza y sin casco,
sin pensarlo demasiado,
te lanzaste al precipicio
de los amores acelerados.
Te transformaste en ofrenda
dar es dar
dispusiste tu esencia.
Incluidas las heridas
que ni sabías que existían.
De regreso a tu altar
a la manada que te cuida
Recuperaste tus versos
y volviste a tus melodías.
Deshilando el tejido,
entre aullido y sollozo,
aprendiste a recuperarte
hallando en la soledad el gozo.

- Matria
Guárdenme un rinconcito en la matria
que a la patria no quiero volver.
Sigamos tejiendo rebeldías bajo la lluvia de cada día
entre el grito herido y el de celebración,
entre las montañas de verdes infinitos
y las llanuras sometidas por el sol ardiente,
entre guabina, joropo, currulao y bullerengue.
Es tan bello vernos en campos y ciudades
resistiendo a la tiranía, inventando mundos distintos:
amores nutritivos, historias en colectivo,
relatos de pueblos dignos que se niegan al olvido.
Cuando desde la diáspora perdemos la esperanza
al ver las diferencias amordazadas y asesinadas,
aves rojas libertarias, ovejas negras y arcoíris
se levantan dignamente desde el Amazonas hasta el Caribe.
Seres que florecen donde impusieron silencio,
allí donde rociaron ácido y taparon con cemento.
No celebro a la patria ni al país “independiente”
con himnos, banderas y escudos que nos mienten;
en nombre del pater que el colonizador impuso
se gestaron guerras, persecuciones y abusos.
Me niego al padre maltratador e indiferente,
no acepto los relatos de una nación excluyente.
Los “héroes de la patria” nunca fueron tan crueles
como cuando recibieron medallas por disfrazar muertes,
con sus manos ensangrentadas cantaron victoria
y hoy seguimos exigiendo verdad, justicia y memoria.
Allá, bajo los uniformes condecorados de la patria
yace ahogada y solitaria una desdeñada Matria.
De todos los colores, resistencia y encanto,
Ímpetu ancestral palenquero libertario;
de rituales y brebajes cosmogónicos andinos,
y campesinos germinando rebeldías por el camino.
La matria que construimos desde los no lugares
de la desposesión y la transhumancia,
con convicción, persistencia y esperanza.
Una matria innombrada imaginada
que abarque todos los territorios
libres de imposiciones patriarcales,
de racismos noreurocéntricos y
desigualdades neoliberales.
Una matria donde todes quepamos
y podamos ser en libertad,
una de simbólica territorialidad:
de aquí, de allá,
Nuestramericana y libertaria,
Matria decolonial.




















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