Advertisement

Lectura: Certamen Literario La Corrala – Patio Feminista

Comparte

Una obra de Rafael R. Arroyo Nadales

feminismo aranjuez
  • Gestoría Arsenikós (Diego de Acevedo Márquez)

D. Pelayo era hombre culto, trabajador y formal. La gestoría se constituyó por iniciativa suya. Buscó entre sus amigos otro socio, D. Matías, experimentado contable, y persona dispuesta a aportar su trabajo, experiencia y contactos. D. Pelayo puso los fondos necesarios y la titulación académica. Con eso se entronizó como jefe absoluto. Es cierto que su inteligencia era brillante, pero su mentalidad era antigua como la de su homónimo rey asturiano y rancia como el tocino con más de cinco años de antigüedad.

Convenció a D. Matías, hombre bueno pero apocado de carácter, que al ser dos varones los únicos socios de la empresa, el adjetivo griego Arsenikos (αρσενικος) que se traduce al castellano por “masculino”, era el nombre más adecuado. Dos socios varones porque, según D. Pelayo, las mujeres no servían para trabajar en oficinas. Lo único que podían hacer era distraer con su conversación, marear con sus perfumes y excitar al personal si se exageraban con sus minifaldas y escotes.

Durante un tiempo se las arreglaron bien los dos solos, pero el negocio prosperó y al cabo de un par de años acordaron ampliar la plantilla contratando a otro empleado. Otro varón por supuesto, eso ni se discutió. Julito, joven de buena familia, aportó al negocio su relación con varias empresas vinculadas con su familia. Aumentó el negocio, sí, pero ni D. Pelayo ni D. Matías se plantearon, ni de lejos, convertir a Julito en socio.

youtube diario mas aranjuez

Fue Andrés Rubio, tío de Julito, cliente de la gestoría y, además, viejo verde donde los hubiera, el que bromeando con D. Pelayo, le sugirió la contratación de una empleada joven y guapa para que contestara el teléfono, tarea que, como todo el mundo sabe, va de perlas a las mujeres. D. Pelayo rio la ocurrencia de su cliente, pero el virus ya había infectado el espíritu machista del empresario y conforme pasaba el tiempo, de la broma tonta pasó a la fantasía erótica, de ahí al deseo impuro y de éste a la lujuria más exacerbada.

Unos meses después, D. Matías tuvo conocimiento de que una de las mayores cooperativas agropecuarias de la región había sido multada por Hacienda. Se puso en contacto con ellos y les aseguró que por su experiencia como contable podía asegurarle que blindaría sus cuentas de tal modo que serían totalmente impenetrables para Hacienda. Que, incluso, podría rebajar los gastos fiscales de la cooperativa. Consiguió que ésta contratara los servicios de “Arsenikó” y, efectivamente, una vez maquilladas sus cuentas, estuvo claro de que ahorrarían casi un veinte por ciento de impuestos.

Pero la contrapartida era que el volumen de trabajo de la gestoría aumentaba en un doscientos por cien.

– Nos vendría bien otro empleado, dijo D. Matías.

– Una jovencita que conteste el teléfono, contestó con rapidez D. Pelayo

– No sólo el teléfono, Pelayo. Yo necesitaría alguien con conocimientos de contabilidad.  Podríamos aumentar mucho nuestro trabajo ofertando unos servicios contables atractivos para las empresas.

Y así fue. Elena, joven, guapa, bien proporcionada de cuerpo, con una voz agradable y una FP de segundo grado apareció como un garbanzo negro en el panorama masculino de “Arsenikó”. Su sueldo se fijó un treinta por ciento más bajo que el de Julito porque, como bien decía D. Pelayo, aunque Julito era, de momento, soltero y sin novia, no dejaba de ser un hombre. Y como tal, llegaría un día en el que formaría una familia.  Y un padre de familia tiene que mantenerla, atender los gastos de su esposa y de sus hijos, mientras que una mujer tiene bastante con un salario que le permita comprarse ropa y pinturas para maquillarse.

club de golf aranjuez
instalaciones climatización aranjuez

Comparte

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *