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El genocidio continúa

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Héctor Anabitarte

Héctor Anabitarte

Gaza, Líbano, Cisjordania, Siria… continúa el genocidio. Que continúe depende fundamentalmente de la actitud ante el mismo de los Estados Unidos, de Irán y, especialmente, de Netanyahu, a quien no le conviene ni está dispuesto a que haya paz.

No le conviene ni desde el punto de vista político ni desde el personal. Antes del atentado de Hamás la popularidad de Netanyahu estaba en horas bajas acosado por los casos de corrupción que esgrimía contra él la oposición y por los juicios pendientes que tenía que afrontar. La guerra le conviene mucho más que la paz. Nada como una amenaza externa para fortalecer un cuestionado liderazgo.

La guerra, para los sectores más fundamentalistas, constituye una gran oportunidad. Que en Gaza haya 40.000 muertos, la mayor parte civiles no terroristas, no tiene ninguna importancia para ellos. Que de esos 40.000 muertos, 20.000 sean niños y niñas, tampoco. Todo lo contrario: según la óptica de la ultraderecha afín a Netanyahu, se evita que al crecer esos niños y niñas se conviertan en terroristas movidos por la venganza y el odio.

El plan de exterminio no sólo pasa por bombardear y reducir a escombros todas las ciudades, también pasa por sitiar y matar por hambre y sed a la población impidiendo el acceso a Gaza de la ayuda humanitaria. Bombardear hospitales y escuelas, matar niños y niñas, es una estrategia.

Los nazis en la Segunda Guerra Mundial se ocuparon en asesinar niñas y niños judíos en su política de exterminio. ¿El Estado de Israel descarta esta posibilidad? Un ministro de Netanyahu manifestó a los medios que en Gaza todos los mayores de cuatro años son terroristas.

Benjamín Netanyahu tiene interés en que la guerra continúe, está acusado de fraude, soborno, abuso de poder y otros delitos. Mientras que el país esté en guerra no tendrá que comparecer ante la justicia. La ONU poco puede hacer, tropieza con el veto de los cinco estados con derecho a veto, los vencedores en 1945: Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido y Francia, cada uno de ellos tiene más poder que los casi 200 estados miembros. Y en estos días el petróleo se convertirá en protagonista.


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