Leo sin sorpresa ninguna que el grupo municipal socialista de Aranjuez se opone a la Reforma de la Administración Local. Un tímido cambio en la ley que pretende, fundamentalmente, evitar duplicidades y reducir la burocracia y los tiempos de espera para mejorar la eficiencia en las gestiones de los ciudadanos en la Administración. Según los cálculos de economistas como Javier Santiago, el ahorro se puede cifrar en 5.600 millones de euros anuales. Para oponerse a dicha reforma, vuelven a esgrimir el típico tópico de siempre, “la privatización”. Funciona como un comodín en la baraja. Cuando se trata de reducir el peso de lo público y otorgarle poder de decisión a la sociedad y a los individuos, siempre se recurre a lo mismo. Los argumentos populistas que pretenden cargar de miedo a los ciudadanos, usando las medias verdades, que son las peores mentiras.
Todavía recuerdo cuando se nos advertía que deberíamos llevar nuestra tarjeta de crédito para ser atendidos en el Hospital del Tajo. A día de hoy, no solo nadie ha utilizado su Mastercard para ser tratado, sino que, además, Madrid ha continuado en su empeño de mejorar la Sanidad pública, a diferencia de otras comunidades que prefieren desmantelar camas en hospitales para abrir embajadas secesionistas allende los mares. Nos informan los socialistas de que la intención del PP en esta muda es introducir a la iniciativa privada en la gestión local. Bueno, ¿y qué, si así fuera? ¿Existe acaso alguna organización que deba más dinero a los ciudadanos que la pública? ¿Se sabe cuál es el ente que deja de pagar más facturas a los autónomos? ¿Sabemos por qué han tenido que cerrar sus negocios cientos de miles de familias en España? Por supuesto que la gente lo sabe. Sabe que trabajar con los ayuntamientos no es buen negocio, porque pagan mal y tarde.
En Aranjuez, tuvimos hace unos años el ilustrador ejemplo de un empresario andaluz que decidió organizar su “sentada” particular enfrente del consistorio, por aquella época en manos del PSOE. Lo hizo, porque debido al dinero que le debía el Ayuntamiento, la “mamá” administración pública o en su defecto el “papá” estado, no podía pagar a sus empleados. La administración pública es el germen de muchos de los males que padecemos. Han sido las públicas cajas de ahorros ocupadas por “servidores públicos”, es decir, políticos y sindicalistas, las que han contribuido a generar una inmensa burbuja económica e inmobiliaria. Han sido los despropósitos de las dietas, los cargos de confianza, los coches oficiales, las duplicidades, el sistema de 17 pequeñas taifas y la irresponsabilidad de agigantar al Estado, los que nos ha llevado a este túnel. Ninguna de nuestras grandes empresas privadas premiaría a su Consejero Delegado con un puesto de mayor responsabilidad e incremento salarial, si éste hubiera hecho mal su trabajo. Pues bien, es lo que sucede en lo público. Desbaratas y arruinas un ayuntamiento y el supuesto castigo es pasar a la Asamblea de Madrid. A seguir viviendo de lo público.
Horderlin ya advirtió de este peligro cuando escribió que “lo que ha hecho siempre del Estado un infierno sobre la tierra es precisamente que el hombre ha intentado hacer de él su paraíso”. Sin embargo, los hay que no quieren estas reformas y que están empeñados en perpetuar los privilegios de la casta política. Bien por tanto por esta reforma si en alguna medida devuelve al ciudadano capacidad de decisión. Parece que algunas organizaciones juveniles ya han entendido el mensaje. Me refiero a las Nuevas Generaciones, que con sus enormes defectos (tienen a un héroe en casa que se apellida Carromero y no le tratan como tal. Aún sobrándoles pistas. Es alabado por la viuda de Payá y vilipendiado por la sucursal del castrismo en España. Claro y en botella), también dan con decisiones ilusionantes. En su próximo congreso, Nuevas Generaciones utilizará el modelo “un militante, un voto”. Sin necesidad de avales, sin cuotas, sin el manejo despótico de los “fontaneros” de partido. Además, se exigirá experiencia previa en el ámbito privado para ejercer el cargo, así como la limitación en el período de presidencia. Esta vez, y sin que sirva de precedente, los jóvenes van a dar una auténtica lección a los más longevos.




















David Mingo.
Disculpas aceptadas, por supuesto. Muchas gracias. Queda por tanto pendiente mi respuesta, Ribereño. Lo haré en estos días en cuanto encuentre un poco de tiempo relajado para hacerlo con detenimiento.
Muchas gracias. Saludos.