[ Ricardo Lorenzo. MÁS ] Encuentro en Facebook esta instantánea que demuestra que los jabalíes, a diferencia de muchos humanos, respetan los pasos de cebra. Ignoro el nombre del autor de la oportuna foto captada el sábado 12 de mayo, a las 2 de la mañana, en la confluencia de la calle Juan de Herrera con la avenida de Loyola. Me hace recordar al artículo que escribí hace tiempo para ‘Más’ sobre Saint-Simon (recogido en ‘Pasaron Por Aquí’, Ed. Dikitur, 2014) que nos visitó en febrero de 1722 y quedó sorprendido ante el espectáculo de la fauna que libremente paseaba por el Real Sitio: búfalos, camellos, llamas, guanacos, un elefante… y muchos jabalíes bien alimentados que acudían al silbido del pastor. Lo contó en sus ‘Memorias’: “La pequeña plaza se llenó de jabalíes y de jabalinas de todos los tamaños entre los que había varios muy grandes y de un grosor extraordinario. Un criado les arrojó mucho grano en distintas ocasiones, que esos animales comieron con gran voracidad, a menudo, gruñendo, y los más fuertes se hacian ceder el sitio por los otros, y los jabalíes más jóvenes,retirados a los bordes, no osaban aproximarse hasta que los más grandes se hubieran hartado”.
Jabalíes en Aranjuez, como en los tiempos de Saint-Simon





















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