Ricardo Lorenzo. Aranjuez
El cine, desde sus comienzos, ha ido de la mano con la gastronomía. Quién no recuerda la antológica escena de «La quimera del oro» (1925) en la que un hambriento Charlie Chaplin , aislado por la nieve, da una lección magistral de Alta Cocina (no olvidemos que la escena se desarrolla en una cabaña de minero en la cima de una montaña), sumergiendo una bota en una cacerola para posteriormente degustarla con suprema elegancia creando uno de los gag más perdurable en la historia del llamado séptimo arte. Desde aquellos tiempos pioneros hasta la actualidad cine y gastronomía han marchado juntos. La lista es interminable, pero sólo recordaremos diez títulos procedentes de distintas culturas y pertenecientes a diversos géneros (drama, comedia, animación): «El festín de Babette», «Chocolat», «El olor de la papaya verde», «Como agua para chocolate», «Ratatuille», «La dama y el vagabundo», «Las truchas», «Tomates verdes fritos», «El hijo de la novia», «La gran comilona»…
La Cinemateca de Aranjuez, atenta a esta estrecha relación, a este matrimonio entre cine y gastronomía, ha dedicado la programación de septiembre a destacar dicha unión. Así, el jueves 12 , pudimos contemplar el documental alemán dirigido por Gereon Wetzel, en 2012, sobre el internacionalmente famoso y ya desaparecido restaurante de Ferrán Adriá, «El Bulli, cooking in progress»; el 19 nos asombraremos con «El chef, la receta de la felicidad», coproducción germano-española, también de 2012, filmada por Daniel Cohen y en la que asoma como aporte hispano, el siempre divertido careto de Santiago Segura. El ciclo se corona el próximo día 26 con una guinda de oro que nos llega de Italia, «Yo soy el amor», rodada en 2009 por Luca Guadagnino y candidata al Oscar (en la categoría mejor vestuario) en 2010. En el filme, que se desarrolla en una elegante mansión, surge el amor entre una distinguida dama y un creativo cocinero. Nuria Vidal, en «Fotogramas», con ocasión de su estreno en España, escribió: «Visconti y Antonioni ya tienen un heredero. El film es un auténtico regalo para los sentidos».















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