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Crisis

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La Sanidad ya no es pública, ni
universal, ni gratuita

Héctor Anabitarte 

La sanidad pública española durante más de tres décadas fue considerada la «La Joya de la Corona», una de las mejores del mundo, pero a dicha Corona se le están cayendo una a una las piedras preciosas. Estas son recogidas por empresas privadas para las que, naturalmente, la Sanidad es sólo un negocio más. Y para que el negocio sea rentable hay que introducir el bisturí y recortar todo lo recortable. Dichas medidas drásticas incluyen el  pago de medicamentos en las farmacias (un  repago porque ya se pagan con los impuestos); poner precio a diversos servicios que hasta ahora eran gratuitos; jubilar a cientos de médicos especialistas sin reemplazarlos;  no renovar contratos…
El Hospital del Tajo, construido y financiado por la Comunidad de Madrid,  en un suelo de propiedad municipal excepto de pago del IBI, fue entregado a la empresa Hima San Pablo de capital puertoriqueño. Una empresa que según su portavoz, en un programa de radio, manifestó sin ningún pudor que se dedicaría al «turismo sanitario», una empresa que afrontó en 2011 una demanda de impago de un crédito de trece millones de euros, una empresa investigada en Estados Unidos por otro crédito sin apenas garantías, de cinco millones de euros, que provocó la quiebra de un banco. ¿Qué aval tendrán los doce millones de euros aportados como garantía para administrar los tres hospitales madrileños?,  ¿pasará en Aranjuez  lo mismo que lo sucedido en el Hospital de Alzira (Valencia), donde  la administración terminó asumiendo una deuda de 67 millones de euros?
Los trabajadores del Hospital del Tajo no saben qué pasará con ellos. El personal fijo que quiera pedir el traslado lo hará firmando un «cheque en blanco» por aquello de lo tomas o lo dejas. Lo sucedido en el Hospital de Arganda indica lo que puede pasar en el Hospital de Aranjuez: los sanitarios tendrán que trabajar dos horas y media más por semana y su salario sufrirá una disminución una  de unos 300 euros. O ocurrirá lo que pasa en el Hospital de Valdemoro que deriva los «enfermos caros» a los hospitales de gestión pública ( algo que, por cierto, siempre hizo Sanitas con sus propios afiliados, invocando la «letra pequeña de sus contratos»). En esta misma línea los enfermos del Hospital del Tajo con patologías complejas, que exigen un seguimiento costoso, terminarán en el 12 de Octubre.
¿Sanidad Universal? Hace unos días se cumplió un año del Real Decreto en virtud del cual 873.000 inmigrantes no regularizados han perdido la tarjeta sanitaria. Afortunadamente la aplicación de esta despiadada medida no se aplica en toda España. Cuatro comunidades autónomas se han declarado objetoras: Andalucía, Cataluña, País Vasco y Asturias. Según Médicos del Mundo las consecuencias detectadas más graves afectan a las enfermedades crónicas, con la interrupción de los tratamientos y en las patologías infecciosas transmisibles para las que no se han activado protocolos correspondientes. Esta política es letal,  y además pone en peligro la salud de toda la población. Durante el Pregón inaugural de estas Fiestas, la Plataforma en  Defensa de la Salud Pública de Aranjuez y otras organizaciones volvieron a manifestar su defensa de la Sanidad Pública en la Plaza de la Constitución. El Ayuntamiento ribereño, por supuesto, no está por la labor de ponerse al lado de sus vecinos ni imitará al de Parla, que exige  30 millones de euros a HIMA San Pablo (es lo que vale el terreno cedido para la construcción de su hospital) y exige el pago del IBI, unos cien mil euros al año. El Ayuntamiento de Parla sostiene que esa exigencia está justificada, pues ahora su Hospital se ha transformado en un negocio y ha dejado dejó de ser un servicio público aunque la titularidad la siga reteniendo la Comunidad de Madrid. Finalmente, la Comunidad, ignora que se han presentado siete recursos ante la Justicia que cuestionan  la «externalización» de los seis hospitales. De prosperar alguno, o varios de ellos, el proceso tendría que ser interrumpido. Lasquetty va a por todas, él sabrá por qué, los consejeros anteriores, Güemes y Lamela que hoy están en la privada, hubieran hecho lo mismo. Esa es la política sanitaria del PP.

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