Señora Alcaldesa:
En los últimos días, durante las fiestas de nuestra ciudad se ha encontrado usted en situaciones incómodas que no ha vacilado en tildar de “actos claramente antidemocráticos”. Unos actos en los que yo, como bien sabe, he participado. Me hubiese encantado no llegar a tales extremos, pero la realidad es tozuda y se impone en toda su crudeza. Como usted bien sabe, ya he utilizado todos los medios de que dispongo como concejala de este nuestro Ayuntamiento, que no nos pertenece ni a usted ni a mí, sino a todos los ciudadanos. En la práctica, estos medios a mi alcance se tornan casi en privilegios en comparación con la capacidad de respuesta que se le permite al resto de ciudadanos, a los que ustedes intentan acallar de todas las maneras posibles para no oír sus voces, sus intentos de hacer que reconsidere usted sus posturas ante los hechos gravísimos que se suceden de manera constante en Aranjuez.
Señora Alcaldesa: una “actitud antidemocrática” no es pitar o abuchear un discurso; eso es una consecuencia del malestar ciudadano, una expresión popular que en esta ciudad no se permite por otros cauces institucionales; una “actitud antidemocrática” es, por el contrario, utilizar el poder de unos pocos en situación de privilegio para beneficiar a particulares que forman parte de élites económicas, a sabiendas de que tales acciones merman la calidad de una sociedad y los derechos fundamentales de la ciudadanía, y atentan contra toda manifestación de lo público, del bien común, que es para lo que teóricamente toda administración pública debe velar y que, en la práctica, su partido en todos los niveles de gobierno está destruyendo sistemáticamente. Perjudicar a sabiendas a millones de ciudadanos por imponer un modelo a todas luces injusto, antisocial e innecesario es no tener conciencia de cuál es su trabajo y no tener una vocación de servicio a la ciudadanía, aunque a tal concepto se reduce su labor, como debería usted saber, en lugar de a un ejercicio despótico de poder mal entendido.
Si algún día estuviera en mi mano la capacidad de llevar a cabo la toma de decisiones desde el poder que otorgan las urnas, y mis decisiones condujeran a acciones políticas que solo benefician a determinados individuos, entendería que el colectivo, es decir, las personas que luchan por un común mejor, se opusieran a mi labor. Es el fruto de unos actos premeditados que, en su caso, usted sabrá por qué apoya y alienta poniéndose en contra de una inmensa mayoría que hasta ahora le ha pedido, de todas las buenas formas a las que le han dado acceso este mermado engranaje democrático, que se replantee sus políticas.
Lo único que se le puede reconocer como hecho cierto, y es un triste mérito que solo a usted corresponde, es la capacidad que ha tenido para despertar de manera casi unánime la indignación de nuestra ciudad. De una manera impropia y hasta vergonzosa, en estos días de fiesta ha llegado a imprecar y a amenazar a aquellos vecinos y vecinas que se han atrevido a levantar la voz en protesta por el desmantelamiento del estado de derecho que el Partido Popular está llevando a cabo en todos los niveles de la administración.
Las numerosas personas que se han organizado y que participan de distintas maneras en la defensa de lo COMÚN no son filoterroristas antisistema, como ustedes se empeñan en querer creer y hacer creer; son personas que se mueven por el compromiso social y la certeza que da el haber comprobado que, si no son ellos, si no es el pueblo unido, no será nadie quien defienda con voz firme un modelo educativo ideal como era el del Miguel Puerta; un modelo de Hospital cuyo modelo mixto distaba de la idoneidad de nuestro sistema público sanitario, pero que ustedes malvenden y dejan en manos de unos supuestos empresarios, presuntos defraudadores y nada supuestos especuladores y usurpadores de NUESTRA Sanidad universal, que tanto reconocimiento alcanzara a nivel internacional antes de pasar por la depredación de su partido. Personas que defienden un derecho constitucional a la vivienda pública en una ciudad con un amplísimo parque de vivienda pública cerrada y que se encuentran muchas tardes, en sus reuniones, con ciudadanos como ellos que les cuentan sus dramáticas, trágicas a veces, circunstancias.
Todas estas personas, mareas, asociaciones, plataformas, llevadas al principio por una tremenda sensación de impotencia, ahora son verdaderas expertas en los respectivos temas que les preocupan, porque entre todos se forman para responder a la inquietud y a la alarma social, porque muchísimas veces saben más de los temas que tratamos en los Plenos Municipales que nosotros mismos, sus representantes, y por ello se les tiene que empezar a tratar simplemente con el debido respeto por parte de una institución acostumbrada a responder con el desprecio; hasta ahora, en este país ha gobernado mucho la “clase política”, pero, a las pruebas nos remitimos, muy bien no se han hecho las cosas.
Eva Abril
Concejala de Iu-Los Verdes Aranjuez






















Eva Abril
Buenas noches, contestando a Alfredo le diré que llevo 7 años de funcionaria, 6 de ellos en el régimen general de la seguridad social.
Sin entrar demasiado en mi vida privada le diré que en enero pasado me tuve que cambiar a una sociedad privada para comenzar un tratamiento que por mis circunstancias personales no me cubre la sanidad pública madrileña, y que espero poderme cambiar en el próximo mes de enero a la seguridad social nuevamente.