Publicado: Vie, Jul 3rd, 2020

Mascarillas a la moda

FYSOL

La crisis del COVID-19 ha provocado un cambio sustancial en nuestras vidas. La forma de hacer las cosas se ha visto alterada por una crisis sanitaria que aún no tiene solución.

El confinamiento y el estado de alarma han sujetado al virus y han rebajado los contagios y los fallecimientos. Ha sido una situación complicada para todos los españoles y también para el resto del mundo.

Hay países que están sufriendo ahora lo que sufrimos en España hace un par de meses. Miles de contagios, miles de muertes y la incapacidad de afrontar una situación que se torna caótica.

Sin embargo, como dice el refrán, hay quien de la necesidad ha hecho virtud. Desde el inicio de esta crisis, que además de sanitaria está siendo económica, se entendió que la forma de vida iba a necesitar de cambios, que la sociedad iba a tener que reinventarse.

Los comercios, los negocios, las empresas, los trabajadores, los autónomos, todos, iban a tener que tirar de inteligencia para cambiar el rumbo y salir de un agujero en el que nos vimos inmersos casi sin esperarlo.

En España, -imaginamos que también en el resto de países, aunque no sabemos quién es el precursor- se ha tirado de viveza y de inteligencia en un nuevo sector para poder mover la economía, al menos de quienes arriesgan. Son las mascarillas.

De pronto nos hemos encontrado con que son un elemento más de nuestro vestuario, un complemento que, además de proteger nuestra salud, comienza a tener ese toque a la moda que nos distinga de los demás. De repente hemos comenzado a ver que hay diseños de todo tipo: con banderas, con logotipos de marcas de ropa, con logotipos de marcas deportivas, con mensajes reivindicativos como la sanidad y la escuela pública o el arcoiris LGTBI, mimetizadas, militares, policiales, de equipos de fútbol, con diseños abstractos… todo un mundo.

Hay quien ha visto ahí negocio y se ha tirado de cabeza y sin paracaídas. Al final, como decíamos al principio, se trata de reinventarse. De pronto hemos visto como los españoles ya no nos conformamos con la típica mascarilla blanca o con la azul ‘hospital’.

Todo un elenco de diseños deambulan por nuestras calles en un aviso de que esto será duradero porque, que nadie se confíe, el virus sigue ahí, en la calle, entre nosotros. Con más control, con las medidas adecuadas que impiden un brote masivo pero esto puede cambiar en cualquier momento, por eso hay que apelar a la responsabilidad individual y seguir guardando las distancias de seguridad, salir con precaución y, sobre todo, respetarse a uno mismo para respetar a los demás.

Eso sí, que a nadie se le  olvide la mascarilla, y si puede ser de diseño exclusivo, mucho mejor. Es imprescindible tener consciencia de que hasta que no se encuentre una vacuna o un tratamiento efectivo contra el coronavirus, el riesgo va a estar ahí. Seamos prudentes y sigamos mostrando la inteligencia que se le supone al ser humano. Solo así podremos vencer a un virus que se ha metido en nuestras casas hasta para darle un giro al mundo de la moda. Las mascarillas, ahora, serán ‘fashion’.

FLEX Tien21 marzo MARIA ROSA

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