Publicado: vie, Sep 6th, 2019

El río que nos llevó

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Hace unos días, el consejero de Desarrollo Sostenible de Castilla-La Mancha, José Luis Escudero, consideraba que la Fiesta de los Gancheros del Alto Tajo era “una oportunidad para el desarrollo sostenible” en Poveda de la Sierra, Guadalajara, donde se ha celebrado la XXIII edición de la Fiesta de los Gancheros del Alto Tajo. El consejero entendía que esta fiesta “aúna turismo de naturaleza y cultura tradicional”.

[ Redacción. MÁS ] La Fiesta de los Gancheros es una celebración itinerante, ya que cada año se celebra de forma rotativa en uno de los pueblos que conforman el Parque Natural del Alto Tajo: Peralejos de las Truchas, Taravilla, Poveda de la Sierra, Peñalén y Zaorejas, pertenecientes a la Asociación de Municipios Gancheros del Alto Tajo, organizadora de esta tradicional fiesta que cada año reúne a miles de personas y que pretende simbolizar y recordar el oficio de los gancheros, que durante siglos transportaron, desde el Alto Tajo, las maderadas por el río hasta las factorías madereras de la zona de Aranjuez. Esta asociación pretende mantener vivo el recuerdo y el espíritu de los madereros mediante una Escuela de Gancheros, que este año se ha celebrado por primera vez en Poveda de la Sierra. El oficio Los gancheros mantuvieron este método de transporte durante cinco siglos hasta que apareció el transporte por carretera a mediados del siglo XX. Su oficio consistía en conducir troncos de madera, que se cortaban con la misma dimensión, procedentes de las talas de bosques y pinares. Los troncos se transportaban por flotación conducidos por cuadrillas de gancheros, encabezados por el ‘maestro de río’, en una práctica que duró siglos desde la edad media y que se conocía como ‘maderada’. Una vez talado el árbol, los propios leñadores se encargaban de limpiar el tronco y transportarlo hasta el río.  Las expediciones comenzaban en el Alto Tajo, donde se cortaban árboles que tuviesen unas dimensiones mínimas, y concluían en Toledo, Talavera y Aranjuez. Los gancheros transportaban elevadas cantidades de troncos sueltos. El ‘maestro de río’ dirigía a todo el grupo de gancheros, compuesto fundamentalmente por tres compañías: la delantera, la de en medio y la zaga. Todos ellos llevaban como única herramienta un bichero. La pericia del ganchero y su conocimiento del río eran de vital importancia para entregar la mercancía en su destino sin percances. El oficio de ganchero se extendió por michos ríos de Europa, ya que los cursos de agua permitían transportes rápidos y baratos de materiales muy pesados como la madera. El acarreo de madera se dio también en otros ríos españoles como el Turia, con apeaderos en la localidad valenciana de Ademuz, el Gállego, en el Pirineo Aragonés, o el Segre, en el Pirineo Catalán. El río que nos lleva En 1961, José Luis Sampedro escribió la novela ‘El río que nos lleva’ que, en 1898 llevó a la gran pantalla el cineasta Antonio del Real. En su libro, Sampedro rinde homenaje a los gancheros del río Tajo en su labor de transportar la maderada río abajo, desde la Serranía Ibérica, en Guadalajara, hacia los barrancos, hitas y parameras de La Alcarria, desembocando finalmente en la vega de Aranjuez. El escritor inicia la novela con esta frase: «Todo estaba dispuesto, aunque nadie lo supiera, porque la vida no avisa…”. La novela arranca en el Parque <natural del Alto Tajo, que Sampedro describía como “una suave corriente entre colinas, sino un río bravo que se ha labrado a la fuerza un desfiladero en la roca viva de la alta meseta. Y todavía corroe infatigable la dura peña saltando en cascada de un escalón a otro, como los que han dado nombre a aquella hoz”. La novela narra la vida de estos gancheros a través de una serie de personajes que dan luz a una historia que, además, incorpora a la gancherada dos personajes ajenos a ellos: Paula, una misteriosa mujer que desata las pasiones de los rudos hombres que dirigen los troncos, y Shannon, el irlandés recién salido de la guerra europea, que descubre la dignidad viral de estos esforzados héroes desconocidos. La novela describe con rotundidad y con altas dosis de sensualidad la vida de estos hombres pulidos por el trabajo, la naturaleza y el valor. Sampedro quiso rendirm homenaje a los últimos gancheros y a la España de posguerra, y Antonio del Real lo elevó hasta la categoría de película en la que el protagonismo recayó sobre un Alfredo Landa soberbio. En la anterior legislatura, el Gobierno mostró su intención de trasladar la Fiesta de los hacheros hasta Aranjuez, une empresa que no es nada sencilla de llevar a cabo debido al alto coste que supondría toda la infraestructura. Sin embargo, las Fiestas del Motín cuentan con el ya tradicional Descenso pirata del Tajo que, desde hace 40 años, también rinde homenaje, a su manera, a estos hombres que moldearon el carácter de una España que forjó en su historia, pese a las dificultades, el oficio de ensanchar el corazón para llenarlo de valores.

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