Publicado: vie, Ago 30th, 2019

40 añs de Piratas ‘buenos’

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El Descenso Pirata del Tajo cumple su cuarenta aniversario de singularidad envuelto en una amalgama de divertimento, fiesta y reivindicación al que no le falta una importante dosis de imaginación y creatividad. La historia del descenso la recogió en 2006 un pirata como Juan Luis González Congosto en 144 páginas, editadas por Ediciones Marañón, con una abundante colección de fotografías. Los inicios de esta “piratería” se deben a un recién nacido grupo de peñas que estaban deseando retomar la vida de la ciudad, incluidas, claro está, las fiestas. Acabábamos de celebrar las primeras elecciones democráticas en abril de 1979 y la cosa cambió. Bueno, empezó a cambiar en todos los aspectos de la vida cotidiana. Hace cuarenta años, en la década de los ochenta, se construyeron nuevos colegios, se desvió la N-IV del casco urbano, que se construyó el Centro Cultural Isabel de Farnesio y, por no alargarnos, llegó el “Agua de Madrid”. Estábamos en plena efervescencia, social, política y cultural. Las peñas fueron protagonistas de aquella “explosión” de iniciativas que comenzó con la puesta en marcha de aquel primer Descenso Pirata para reivindicar el río Tajo como propio de nuestras vidas, como esencia de Aranjuez. Los Vampiros, los Bucaneros, el Chupete, la Garrocha, el Espárrago, San Fernando o el Botijo, son los nombres de los pioneros a los que se debe agradecer sus pasacalles, su animación, los guisos, el teatro, sus chirigotas… su participación. Se les echa de menos, como a la desaparecida Comisión de Festejos, en la participación y la aportación de ideas en la elaboración de los programas de fiestas dejando a un lado (aunque sea importante) el asunto presupuestario. El actual equipo de Gobierno recupera la figura del Pirata Mayor que se suma a los galardones y reconocimientos festivos. Era evidente para una de los imprescindibles que sirvieron para declarar las fiestas de Interés Turístico Nacional e Internacional. El Descenso Pirata recuerda a los paseos Reales en sus Falúas, a los gancheros y a José Luis Sampedro y su obra ‘El rio que nos lleva’. Todos en común tienen un mismo hilo conductor: el Tajo, por cuya salud debemos preocuparnos. El río languidece. En aquellos años, los 80, el semanario ‘Arankej’ ya avisaba en un reportaje fotográfico espeluznante que “El Tajo ha muerto”. Quizá hay más piratas en este asunto del tráfico de su caudal que no son, precisamente, los Piratas del Tajo. Estos son los buenos. Felicidades en sus cuarenta años de vida y, de paso, felicidades a la Peña del Espárrago que pervive en el tiempo.

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