Publicado: vie, Jul 12th, 2019

“Y bailaré sobre tu tumba”

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Al más puro estilo de Siniestro Total, Acipa ha bailado sobre la tumba de un acuerdo que ha muerto antes de nacer, un acuerdo que la formación liderada por Jesús Mario Blasco puso como condición de obligado cumplimiento para otorgar la investidura a María José Martínez como alcaldesa el pasado 15 de junio y que, en realidad, ha sido ya reciclado por el grupo independiente cuando todavía no se ha cumplido ni un mes de legislatura. Y a voluntad propia, ya que Blasco aprobó el pasado martes la propuesta del Partido Popular sobre la asignación de recursos, tanto para el Gobierno como para la oposición, con un aumento en el coste de alrededor del 17% respecto a la Corporación anterior. En el documento que Acipa trasladó a la opinión pública se hablaba de “austeridad” en el nivel salarial de la Corporación y, también, de la ausencia de cargos de confianza en las áreas de gestión. Parece contradictorio incluir la palabra “austeridad” cuando el gasto aumenta en, más o menos, 200.000 euros anuales. También resulta llamativo que Acipa no haya puesto ninguna objeción a los dos cargos de confianza que tendrá Martínez ni al nuevo cargo referente a Salvador Vidosa, líder de Ciudadanos, que cobrará el doble que cualquier concejal no liberado sin tener ninguna delegación asignada ni ninguna competencia en ningún área del Gobierno. Ante estas premisas, sería fácil concluir que el interés personal y laboral de Acipa, que dispondrá de una liberación del 66% -solo un 33% menos de lo que tendrá el partido más votado de la Corporación, con 8 concejales- y un cargo de confianza por dos para quien dispone de 6 concejales más que su formación, han sido argumentos más que suficientes para guardar la “hoja de ruta” del actual Ejecutivo en un cajón y tirar la llave al río. Se puede estar de acuerdo en que la oposición debe disponer de los recursos necesarios para desarrollar su labor pero, en caso afirmativo, hubiese sido más pertinente obviar ese punto en el acuerdo antes que quedar en evidencia ante tus votantes y ante el resto de ciudadanos. El juego de Acipa, sin embargo, se distrae en la ambigüedad de esos puntos ya que los interpretan como mejor les conviene. Respecto a la subida en el coste de la Corporación, es evidente que al ser tan acentuada puede provocar problemas económicos en el Ayuntamiento, que ya acordó, mediante un Plan de Ajuste, una serie de medidas con el Ministerio de Hacienda que tal modificación podría debilitar. Será necesario modificar un presupuesto, que ya dispone del visto bueno de la Administración, para incrementar el gasto en el capítulo 1, el de los salarios, incidiendo, sin duda, en otras partidas presupuestarias que, evidentemente, afectarán en el desarrollo económico de la ciudad, sobre todo porque el señor Blasco también ha exigido la congelación de algunos impuestos y la bajada o desaparición de otros. ¿Ha tenido en cuenta el líder de Acipa cómo se va a afrontar el coste de la nueva Corporación si se disminuyen los ingresos? Esta decisión, además, tiene otras consecuencias como que, por ejemplo, Blasco le ha otorgado a Martínez la potestad para saltarse un acuerdo cuando lo estime oportuno ya que ha sido él el primero en ponerse los zapatos de claqué para aniquilarlo.

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