Publicado: vie, Jul 12th, 2019

Ksora se lanza al CD

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[ J. Á. Rodríguez. MÁS ] Bajo las escaleras y allí, sobre el escenario, la banda ensaya lo que será el postre de la presentación. Llama la atención que diseminadas por los asientos del local estén sentadas, muy formalitas escuchando, las esposas y hasta las madres de los rockeros. Entre medias, jugando, un puñado de críos. Algo más acá un grupo de adolescentes que se sabe de corrido las canciones. Son los hijos de Ksora. Todo apunta a que el acto no va a ser el usual de estos casos. El grupo local Ksora –estrella de Casiopea- presenta su primer disco, ‘El Dolor no Busca Atajos’, tras 25 años de vida. Lo hace un lunes por la tarde rodeado de sus familias. Algún tercio de cerveza sobre la mesa y los instrumentos al fondo dan pistas de que sí, de que ellos –un médico, un policía, un ingeniero… de aspecto nada llamativo para lo común de estos casos- son una banda de rock. Ricardo y Jacob (voces y guitarra), Pablo (batería) y Gustavo (bajo) se funden en la entrevista como lo hacen bajos focos de las tablas.

Cuarto de siglo en la música y ahora, en la época de las plataformas digitales, editáis un CD que es además vuestro primer trabajo…

(J): Queríamos cerrar un círculo. Algo que habíamos empezado hace veintitantos años y que nos daba la sensación de que no habíamos terminado. Con el disco nos podremos morir tranquilos porque es una de las cosas más bonitas que hemos hecho. (R): Si es que en realidad no habíamos hecho nada. Llevo veinte años tocando la guitarra y ¿dónde me puedo escuchar? En alguna casete (risas). Pero sí, teníamos muchas ganas de probar esta experiencia. Es una satisfacción nuestra, no lo hemos hecho por nadie más. (G): Está claro que muy bien de la cabeza no estamos. Es un proyecto para tirar dinero (risas) y por darnos este capricho, aunque a mi me ha costado más trabajo que dinero (carcajada). Tener un disco es tener un recuerdo muy bonito de lo que es y de lo que va a ser, que va a ser importante aunque ellos no se lo crean (risas). (P): Soy el último en llegar y estoy muy contento porque nada más unirme al proyecto, lo primero, ha sido grabar un disco. Ha sido una experiencia dura pero muy buena porque ha sido como trasladar la idea que tenía el grupo a algo material.

¿Ese soporte será ahora la llave para los conciertos?

(G): Sabemos que es muy difícil manejarse en el mundo de la música. Vender discos es casi imposible pero sí servirá como carta de presentación para cerrar los conciertos. (P): Es una herramienta indispensable. No hay sala que no te pida una maqueta o en su caso un disco. (R): Las plataformas están muy bien porque llegas a todas partes pero tener algo físico te da un plus. Esto te da mayor calidad y te permite pasar los filtros que te exigen tanto las plataformas como las salas. Y es que hay un problema. En muchas salas te preguntan: sois un grupo ¿tributo de…? No, no somos tributo de nadie. Parece que vende más ser un sucedáneo. Lógicamente en dos horas de concierto hay tiempo para las versiones. (P): Hay que meter versiones casi obligatoriamente porque en una sala tocas tus canciones y la gente dirá a lo máximo, ‘ah, tocan bien’. Pero con versiones que conoce todo el mundo ya los tienes en el bolsillo.

El primer concierto es ya mismo, el 13, en esta sala, el Sasakus.

(J): Sí, será ya un concierto electrificado… (G):… y electrificante. (J)… no como el de hoy, en acústico. Nosotros somos más de locales y en verano están prácticamente cerrados. Tenemos ya citas para el otoño. (G): Ahora tocan los festivales moteros, que están geniales, pero son a las siete de la tarde en pleno mes de julio… Con el disco acabado ya hemos pedido fechas para las salas, que cada vez hay menos.

Desde que tomáis la decisión definitiva de sacar el disco hasta hoy, con él aquí delante, ¿cuánto tiempo ha pasado?

(J): Ha sido un trabajo duro pero que al final ha tenido sus frutos. A principios del año pasado comenzamos con el runrún. En octubre empezamos en el estudio de Blocky, Sueños de Asfalto, aquí en Aranjuez. El 1 de junio mandamos a masterizar el CD y el 26 salió en todas las plataformas digitales. El título, ‘El Dolor no Busca Atajos’, ¿de dónde viene? (J): Somos un grupo de letras muy cuidadas. El nombre transmite un mensaje un poco pesimista de lo dura que se hace la vida en algunos momentos y cómo el dolor que te atraviesa de dentro a fuera intentas que salga rápido y como éste no busca atajos, sino que sale cuando sale. Pero también es optimista porque indica que el dolor sale, que tiene un camino de salida.

Ese cuidado también llega al grafismo de su cubierta e interiores…

(R): El grafismo es obra de un artista que se llama Carlos Jiménez Piqueras, que aunque hizo Bellas Artes no se dedica profesionalmente a ello. Es amigo nuestro y se ofreció. Estas son nuestras canciones y nuestra filosofía. Escuchó los temas, dijo que sonamos retro-años 90 y con lo que le inspiró dibujó múltiples mensajes. El gato de la portada grita atrapado entre dos cables de guitarra intentando liberarse del dolor. Todo es muy simbólico.

Los temas que lo componen, ¿son temas antiguos o de nueva creación para este trabajo?

(R): Es curioso porque son todos inéditos, porque no se han publicado antes, pero hemos recuperado tres de la época de Ricar, David, Juan… porque nos traen buenos recuerdos que no queremos olvidar, dos han sido grabados en directo en el estudio de Edu Boticario… Digamos que del uno al seis son más nuevos y los otros tres más de aquella época. Pero es que incluso los nuevos llevan sus arreglos, sus personalizaciones… que en algunos casos han tenido dos años de perfilación. (P): Aquí viene mi aportación personal. Tuve un tiempo de tocar, de parón por temas de niños (risas) y de vuelta a tocar. Siempre he tocado música muy veloz y cuando llegué a Ksora, con los temas hechos, alguno me parecía un poco lento. Así que ajustarme a los tiempos ha sido, digamos, divertida, y creo que el resultado ha sido al final muy bueno. (J): Tenemos material para hacer tres o cuatro cedés pero no tenemos tiempo ni otras cosas (risas). Lo dejamos para el futuro, que lo nuestro no son las prisas (carcajada).

Vosotros no sois un grupo rockero a uso. ¿Cómo conciliáis vuestra vida familiar y laboral con la música?

(J): Esa la contesta Gustavo, que es el profesional en la materia (risas de todos). (G): La pregunta deberías hacerla entre los que están sentados ahí delante porque lo nuestro es muy complicado. Ni ensayo todo lo que me gustaría ni estoy con mi familia todo lo que me gustaría. Ensayamos uno o dos días a la semana, máximo, y habría que hacerlo más. Todos tenemos tres hijos menos Pablo, que tiene dos pero son muy nerviosos (risas)…

¿… y no os planteáis llevarlos de coro?

(G): No cantan mal pero son muy vergonzosos. Mucho cantar las canciones en casa pero luego en los conciertos están más callados. Como decía, todo es a base de ilusión e intentas sacar el tiempo de donde puedes. Y hay que agradecerles a ellas su paciencia. (P): Mi mujer además es artista así que imagina: niños en los ensayos, en los locales…

¿Tantos amigos tenéis para que hayáis agotado la primera edición del CD?

(G): La gente es que nos quiere mucho (risas). La verdad es que hemos vendido la primera tirada de 200 ejemplares en ocho días, lo que nos queda es esto que ves en la mesa… (J)… que están apalabrados. (G): Hemos publicado otra remesa que está a punto de llegar. (J): Y para comprarlos, en la página web krorarock.es y en nuestro facebook también hay instrucciones de cómo comprarlos. Y si hace falta, te lo llevamos a casa.

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- Diseñador gráfico del Semanario MÁS.

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