Publicado: vie, Jun 28th, 2019

Real Cortijo de San Isidro: Coitus interruptus [ 5 ]

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[ ALFONSO SEGOVIA ] En esta enumeración de desdichas cortijeras que estamos relatando, no puede olvidarse La Casa Grande, el primer edificio que se construyó en el Real Cortijo de San Isidro y el menos valorado y protegido del conjunto dieciochesco. En 1804, el cronista Alvarez de Quindós lo citó con ese nombre, cuando realizó su reseña histórica sobre Aranjuez: Se fabricó una casa grande el año de 1770 con un quarto para los Reyes, habitación para el Director y otros dependientes, quadras, pajares, talleres, y almacenes, con un oratorio para beneficio de la gente empleada… Posteriormente, otros autores hicieron menciones semejantes, basándose en el texto de Quindós, pero poniéndole otro nombre (casa con habitaciones o gran casa de labranza). Cualquiera de ellos sirve para establecer la clara contraposición respecto a las casas de los labradores construidas dentro del Real Cortijo, que no pasaban de ser unos recintos de escasas dimensiones donde malvivían apretadas las familias, a estilo casi medieval. Incluso a mitad del siglo XX, las viviendas no eran muy distintas de aquellas, antes de construirse el pueblo actual por el Instituto Nacional de Colonización (INC). Es un edificio rectangular de dos plantas, con un patio interior de dimensiones amplias y una superficie construida total de 2500 m2, pero, partir de la desamortización de 1868, diversos cambios de propiedad propiciaron la fragmentación del Real Cortijo y también la división interna de La Casa Grande. A mediados del siglo XX, el intento del INC por unificar toda la propiedad no tuvo éxito y un 25 % de su superficie permanece en manos privadas, a pesar de que las instituciones públicas han tenido la opción de comprarlo y devolverle su categoría arquitectónica original, dándole un uso acorde con su pasado. Actualmente, está dividida en tres partes: un sector pertenece al Ayuntamiento del Real Cortijo, una franja central es propiedad privada y el sector opuesto está a disposición del Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente, quien no cedió esa parte al Ayuntamiento, como hizo con otras dotaciones públicas cuando desapareció el IRYDA, sino que quiso mantenerla como Residencia, para alojar a los ingenieros que acudían a hacer los cursos de formación que se impartían periódicamente. La subdivisión no es el único mal que sufre La Casa Grande, pues las modificaciones de uso y déficit de mantenimiento no son cuestiones menores, especialmente en las zonas de propiedad pública. En lo referente al Ayuntamiento del Cortijo, unos arrendamientos antiguos, unidos a renovaciones mal planteadas y falta de interés para desarrollar nuevas iniciativas, hacen insostenible la gestión del inmueble. Y en la parte que corresponde al Ministerio, a través del Organismo Autónomo Parques Nacionales (OAPN), se produjo uno de los “coitus interruptus” más notorios del Real Cortijo en los últimos doce años, originado por la suspensión de los citados cursos de formación, que dejaron sin sentido el uso de la Casa Grande como Residencia y vacío de actividad el edificio. En Diciembre del año 2006 y como alternativa a la situación de falta de uso, surgió un acuerdo de cooperación entre el Ministerio y el Ayuntamiento de Aranjuez – dentro del marco de la recuperación paisajística de los sistemas de riego tradicionales – que incluía el proyecto de un Centro Nacional de Estudios del Paisaje, a ubicar en La Casa Grande del Real Cortijo de San Isidro. El Ayuntamiento del Cortijo quedaba fuera de la gestión, pero la dimensión nacional del Centro otorgaba visibilidad a nuestra población y podía ser el germen de desarrollo de interesantes y beneficiosas actividades complementarias. Entre Febrero de 2008 y Enero de 2011 se firmaron varios convenios que permitieron contratar la rehabilitación de la planta baja, con una inversión inicial de 321.268,96 €. Diversas incidencias e imprevistos durante la obra exigieron modificar esa inversión y ampliarla hasta 384.378.52 euros. Cifra fácil de asumir por el OAPN, si no se hubiera desencadenado un grave problema de precariedad económica en el Ayuntamiento de Aranjuez, que ponía en riesgo el uso futuro acordado para La Casa Grande. Ante esta situación, el OAPN decide paralizar todo el proceso, limitándose a ejecutar los trabajos de consolidación estructural básica y una mínima adecuación interior de la planta baja, para poder cerrar la obra, a esperas de conocer el uso definitivo del edificio. Es decir, se suspendió el convenio suscrito con el Ayuntamiento de Aranjuez, aunque se realizaron los estudios técnicos y económicos necesarios para concluir la rehabilitación estructural de la cubierta. Desde Junio de 2013, el OAPN realiza labores de mantenimiento básico, pero existe una importante inversión paralizada y un edificio público sin utilizar. Personalmente, por las conversaciones mantenidas, creo que en el OAPN hay voluntad de solucionar este conflicto, pero es preciso que aparezca un interlocutor adecuado, con interés real por buscar acuerdos y hacer las gestiones necesarias. El Ayuntamiento del Real Cortijo debería encabezar esa posibilidad, si sus responsables prestaran atención a lo que puede ser un magnífico puntal de actividad y desarrollo local, pues reúne todas las condiciones para ser un referente de la arquitectura doméstica del siglo XVIII y, por tanto, un hito del patrimonio cultural de Aranjuez. En los últimos dos años ha tenido esa oportunidad y no ha sabido aprovecharla, de modo que La Casa Grande continúa siendo “el patito feo” del Real Cortijo. Esperemos que, como en el cuento, acabe siendo cisne.

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- Diseñador gráfico del Semanario MÁS.

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