Publicado: vie, Jun 28th, 2019

Papel mojado

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Ciudadanos emitió el pasado jueves un escueto comunicado en el que Salvador Vidosa pretendía aclarar, de alguna manera, la decisión de gobernar con el PP de María José Martínez cuando había llegado a un acuerdo, a falta de la firma, con PSOE e InPar que, en teoría, seguía vigente hasta media hora antes de la investidura. Afirma Vidosa en ese comunicado que Ciudadanos es un grupo ‘dialogante’ que se ha sentado a hablar con todos los demás partidos para comparar proyectos y elegir el que más le conviniese. Hasta ahí todo es legítimo y correcto. La cuestión es que Vidosa acordó un documento programático y de estructura de Gobierno con PSOE e InPar sin poner sobre la mesa que estaba en negociaciones también con otros grupos, algo que hubiese surtido de transparencia las negociaciones. Tampoco ha explicado Vidosa cuáles han sido las circunstancias que provocaron que el viernes por la tarde, antes de la investidura, autorizase a PSOE e InPar a llevar los dos documentos a sus respectivas asambleas para que fuesen corroborados y poder dar el último paso, el de la firma, cuando según ha podido saber este medio de comunicación el acuerdo con el PP se había cerrado el mismo viernes por la mañana. Tampoco ha explicado Vidosa por qué comunicó una hora antes de la investidura a la candidata socialista que no tenía el visto bueno de Madrid y que se abstendría en la investidura para favorecer su gobierno cuando estaba firmando el acuerdo con los populares. Vidosa no es que haya sido ambiguo, es que no ha contado la verdad en ningún momento. Y nadie, hasta la fecha, le ha reprochado que acuerde con PP, Vox y Acipa lo que haya acordado. Todas las opciones son igual de válidas y, por supuesto, el Gobierno del PP es tan legítimo como cualquier otro. Lo que se le reprocha a Vidosa es que haya llegado hasta el final de un acuerdo que él mismo sabía que nunca llegaría a buen puerto, porque no era esa su intención. Vidosa ha tirado su fiabilidad por la ventana y su palabra por la borda en una estrategia política que dista mucho de la coherencia y las buenas formas. Vidosa tiene todo el derecho del mundo a acordar lo que estime oportuno con quien más empatice pero en política, como en la vida, lo más respetable es ir de cara y sin tapujos. Si Vidosa tenía como socio preferente, como así ha indicado en todas las negociaciones su partido, al Partido Popular, hubiese bastado con ponerlo sobre la mesa. Las fuerzas de centro derecha sumaban más y, en democracia, gobierna quien más apoyos consigue. El problema es que Acipa había mostrado su disposición a presentar sus condiciones a los dos partidos más votados para elegir hacia donde volcaba el Gobierno, por lo que la estrategia consistía, por parte de Vidosa, en sacar de esa ecuación al grupo independiente para que solo pudiese negociar con uno de los dos grupos. Una vez conseguido el objetivo, su acuerdo con PSOE e InPar se tornó en papel mojado, un papel que estaba empapado desde el primer momento. Y Vidosa lo sabe.

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