Publicado: vie, May 3rd, 2019

Real Cortijo de San Isidro: Coitus Interruptus (2)

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[ ALFONSO SEGOVIA ] Tal y como se expuso en el artículo del 12 de Abril, las relaciones del Real Cortijo de San Isidro con otras Instituciones vinculadas a su administración han sido peculiares y frustrantes. Una de esas peculiaridades viene derivada de su pertenencia a la Comunidad Autónoma de Madrid, en donde solo existen dos Entidades Locales Menores (Belvís del Jarama y el Real Cortijo), a diferencia de lo que ocurre en otras Comunidades, con gran número de ellas, y que ha obligado a los respectivos gobiernos autónomos a implantar modelos de acuerdo, para deslindar la prestación de los servicios municipales entre los Ayuntamientos y sus Entidades Locales Menores dependientes. Estas últimas, según la Ley de Administración Local, no tienen todas las competencias, ni participan de forma directa en el cobro de impuestos municipales y estatales, sino que los reciben a través de sus municipios de cabecera. Esos modelos de acuerdo sirven de base para establecer un Convenio Económico-Administrativo que regula las competencias y habilita los medios necesarios para desarrollar una gestión descentralizada. Al no existir ese procedimiento en la Comunidad Autónoma de Madrid, la relación se ha dejado al libre acuerdo de las partes y, por tanto, a la Ley del Más Fuerte, que nunca es la Entidad Local Menor, sino, en este caso, el Gobierno municipal de Aranjuez. Desde 1957, cuando debían haberse iniciado las gestiones para establecer ese Convenio, el Real Cortijo de San Isidro ha estado sometido a las sucesivas decisiones unilaterales de las distintas Corporaciones que han gobernado en Aranjuez, con nula predisposición a avanzar por ese camino común, que acercaba la gestión de los servicios al ciudadano. Es cierto que estas Entidades, nacidas al amparo del Instituto Nacional de Colonización, no tenían adquirida una experiencia de gobierno municipal, pero la pretensión era que su autonomía se consolidara en un tiempo razonable, muy sobrepasado ya en este caso. La opinión de los últimos Alcaldes del Real Cortijo es coincidente al afirmar que, pese a su interés y su esfuerzo, nunca han tenido respuesta positiva por parte de Aranjuez, que parece encontrar muy cómoda esa situación de ambigua dependencia, sin protocolo ni control alguno, en la que pueden decidir cómo, cuándo y qué servicios se prestan, con unas aportaciones realizadas de antemano por los contribuyentes del Real Cortijo, que cumplen así con sus deberes, pero no ven materializado su derecho a participar, como vecinos de una Entidad Local Menor, en decisiones que les afectan muy directamente. El 16 de Marzo de 2017, por mayoría en el Pleno del Ayuntamiento de Aranjuez y sin votos en contra, se aprobó una propuesta que obligaba a la elaboración de un Convenio entre el Ayuntamiento de Aranjuez y la Entidad Local Menor Real Cortijo de S. Isidro. Dicho Acuerdo decía en su apartado primero: Que se inicie el proceso de elaboración de un convenio, en coordinación con la Entidad Local Menor Real Cortijo de San Isidro, que regule su relación institucional con el Ayuntamiento de Aranjuez. Aparentemente, se había dado el primer paso del tan esperado convenio: la aceptación formal, hasta ahora eludida por Aranjuez, de regularizar su relación con el Real Cortijo. Pero las apariencias engañan y estamos de nuevo ante otro coitus interruptus, pues el Ayuntamiento de Aranjuez no ha hecho ni un solo gesto de interés real, para avanzar en ese Convenio, salvo la palabrería política habitual, sin contenido concreto. Excusas y dilaciones injustificadas, propias de quien ni quiere, ni sabe, cómo abordar este tema. Me consta que desde el Ayuntamiento del Real Cortijo se ha solicitado el inicio de las gestiones y se han planteado las preguntas básicas necesarias para disponer de un punto de partida de la negociación: Censo municipal, ingresos aportados por el vecindario del Real Cortijo y el Estado Central a las arcas municipales, tasas, costes de los servicios… Datos imprescindibles para desarrollar un convenio equilibrado, en un marco con plena garantía de transparencia institucional, que no consiste, únicamente, en tener las cuentas claras, sino en informar a los vecinos de la gestión municipal, con sus dificultades y con los medios dispuestos para resolverlas. Por dimensiones y cantidad de población, resulta difícil entender que el Ayuntamiento del Real Cortijo de San Isidro y su vecindario mantengan una relación tan incoherente. Tan cerca físicamente y, a la vez, tan lejos institucionalmente, que deja a muchos de sus vecinos en permanente ignorancia de lo que “se cuece” en su administración cotidiana. Tengo la impresión de que no ha sido siempre así y la certeza de que, para alcanzar sus respectivos convenios, otras Entidades Locales Menores han buscado la complicidad y la implicación directa de los vecinos, pues, siendo los primeros perjudicados, también son los directamente beneficiados en el futuro. Ante el continuo silencio y total inoperancia de Aranjuez, ha faltado contundencia y ha sobrado conformismo, dejando pasar unas oportunidades que ni se podían ni se debían desperdiciar, pues, a veces, las relaciones entre dos partes evolucionan como las llamas de un deseo insatisfecho: cuando no se consuman, se consumen.

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- Diseñador gráfico del Semanario MÁS.

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