Publicado: vie, Abr 5th, 2019

Sopa de siglas

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El próximo 26 de abril los españoles tienen una cita electoral para decidir quién será el próximo presidente del Gobierno y los representantes en el Parlamento europeo. Un mes después, los ciudadanos regresarán a las urnas para elegir quienes serán los representantes en los municipios y en las Comunidades Autónomas. Hasta ahí, nada extraño. España celebrará, en un breve espacio de tiempo, dos fiestas de la democracia, que consisten en, ni más ni menos, que elegir la papeleta que cada uno crea oportuna e introducirla en una urna. Con la aparición de partidos como Podemos o Ciudadanos, hace unos años, este país pasó del bipartidismo al multipartidismo, opción que acaba con las mayorías absolutas y ‘obliga’ a los vencedores a formar coaliciones de Gobierno que, a buen seguro, necesitan de más consenso que si se apela al “yo me lo guiso, yo me lo como”. Sin embargo, la situación comienza a desembocar en candidaturas interminables que encadenan escisiones con escisiones de escisiones… En las próximas Generales cinco serán los partidos que se repartan los escaños, amén de independentistas o nacionalistas catalanes, vascos o canarios, y serán PSOE, PP, Ciudadanos, Podemos y Vox. Para mayo la cosa se complica y, por poner un ejemplo, en la Comunidad de Madrid comienzan las escisiones con Más Madrid o Izquierda Unida que, en la región, concurrirán al margen de Podemos, que también presenta candidatura. En los Ayuntamientos aún se divide más la presencia electoral y Aranjuez, aunque aún están por confirmar varias candidaturas, es posible que presente un abanico en el que figuren PSOE, PP, Ciudadanos, InPar, Acipa, Podemos, Somos Aranjuez, Actúa e, incluso Vox, que se ha partido en dos provocando el nacimiento de otro partido de extrema derecha al margen de éste. Esta situación es absolutamente democrática y totalemente lícita y legítima, faltaría más, pero también crea cierta controversia entre la población y puede que tanta opción política despierte cierto desánimo entre el electorado, que piensa si en realidad existe tanta ideología política como para tener tantas opciones a las que votar. No hay que olvidar que para tener opciones de representación hay que llegar al 5% de los votos y eso, por lógica, resulta inviable en una situación como la actual, por lo que muchos de los ciudadanos que acudan a votar no tendrán representación en sus ayuntamientos o Comunidades Autónomas. Con la aparición de tanta amalgama política hay a quién le vienen a la mente aquellas estrofas de ‘Una, dos y tres…’, canción de Patxi Andión, que decía “…le vendemos barato con el precio en inglés, somos todo lo honrados que usted quiera creer…”. Resumiendo, que la próxima campaña electoral puede convertirse en una caravana de vendedores de crecepelo que, en realidad, defiendan más o menos las mismas opciones políticas aunque con diferentes siglas. AL final habrá quien con nostalgia apele al renacer del bipartidismo porque a este paso el camarote de los Marx se quedará aún más pequeño.

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