Publicado: vie, Abr 6th, 2018

A cinco años de la muerte de José Luis Sampedro

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[ Ricardo Lorenzo ] El 8 de abril de 2013, José Luis Sampedro moría en su casa de Madrid. Elegante hasta para morirse, dando ejemplo hasta el final. Lo contó su viuda, Olga Lucas, legataria y custodia de su obra: “Nos dijo que quería beberse un Campari. Así que le hicimos un granizado de Campari. Me miró y me dijo: ‘Ahora empiezo a sentirme mucho mejor. Muchas gracias a todos’. Se durmió y al cabo de un rato se murió”. La anécdota última aparece en el libro de imágenes y textos de Alfonso Segovia, promovido por Foro Cívico Aranjuez y la Asociación Amigos de José Luis Sampedro, “Aranjuez, frontera y encrucijada” -que se presentó en Madrid, el pasado 5 de abril en la Biblioteca J.L. Sampedro, en la calle Felipe el hermoso, 4.  La figura de José Luis Sampedro como hombre público, guía moral, economista empeñado en denunciar las miserias del “mercado”, profesor enamorado de sus alumnos y adorado por ellos, vitalista hasta el último aliento, comprometido “Indignado” que insistía desde las tribunas mediáticas -prensa, radio, televisión- sobre la importancia de ser fiel a una ética basada en la solidaridad, en la justicia “justa” y en la denuncia de los atropellos a la dignidad humana promovidos por teorías económicas de cuño neoliberal… tiene una absoluta vigencia. Basta entrar en Facebook para comprobarlo. No hay día en que sus apariciones en televisión en diversas etapas, en blanco y negro y en color,  no sean reproducidas por sus fieles seguidores que aún siguen necesitados de su palabra…y su ejemplo. Sin embargo hay otro Sampedro, el escritor, el novelista, el creador… menos conocido por el gran público, menos familiar y cercano. Un Sampedro a descubrir, un escritor que aún tiene mucho que decir. Un demoledor de prejuicios y tópicos, cuestionador de roles, empezando por los sexuales -“El amante lesbiano”-. En “Escribir es vivir”, título de uno de sus últimos libros escritos a cuatro manos con Olga Lucas -su último amor, su segunda esposa, compañera y colaboradora a la que tuvo la suerte de encontrar al final del camino-, se reúnen las lecciones impartidas por Sampedro en la Universidad Menéndez Pelayo, en Santander, durante el verano de 2003. En dicho libro cuenta el impacto que Aranjuez supuso en su vida y en su obra y habla de las dos caras de este Real Sitio: Villa y Corte. “Poblachón manchego” y Palacio con jardines, o Jardines con palacio, según se prefiera: “Todos esos lugares han sido escenarios muy importantes, de intensas vivencias, y posteriormente, con gran peso simbólico en mis novelas”. En su última visita a Aranjuez, en 2007, en el Instituto Domenico Scarlatti, ante un auditorio multitudinario, compuesto por alumnos y profesores, pero también por viejos y nuevos amigos que supo cultivar aquí, Sampedro volvió a insistir en lo que siempre decía: “Aranjuez es mi paraíso personal” y se declaró “súbdito” de este “Real Sitio”: ese es el título de la novela que dedicó en exclusiva a Aranjuez, aunque también aparece en forma destacada en “El río que nos lleva”, en “Octubre, octubre”, en su discurso de ingreso a la Academia, o es aludido -a través de un grabado de Domingo de Aguirre- en “Congreso en Estocolmo”… y hasta en los “Agradecimientos” de “La vieja sirena”.

Si “Escribir es vivir”, “Leer” a Sampedro es revivirlo

Ya hemos comentado que la última vez que J. L. Sampedro visitó Aranjuez fue -en vivo y en directo- en junio de 2007, en el IES Domenico Scarlatti. No es exactamente así. La última vez que  los arancetanos vimos a J.L. Sampedro fue la tarde-noche del 22 de julio de 2011, cuando las columnas del 15-M llegaron a Aranjuez camino de Madrid, dirección Puerta del Sol. J.L.Sampedro venía con ellos. En video, claro está. Los que asistieron aquella noche a la multitudinaria Asamblea celebrada en la Plaza de la Constitución, pudieron encontrarse con el viejo profesor hablando desde Mijas -su refugio junto al mar- y saludando a los vecinos de su “Paraíso personal”, el de su adolescencia. “Uno es de donde hizo el bachillerato”, dijo Max Aub -otro enamorado de este Real Sitio- y, por eso, Sampedro se sentía de Aranjuez -aunque hubiera nacido en Barcelona y pasado su niñez en la cosmopolita Tánger-. Aquella noche de verano, desde la gran pantalla que se instaló ante el Ayuntamiento, desde el video -dirigido por David Ruiz-, el irreductible y sabio profesor, el viejo más joven de España, explicó porque, él -tenía 94 años entonces- se sentía ‘indignado’ y asumía como propias las palabras que otro nonagenario respondón, Stéphane Hessel, proclamó en “Indignaos”, el librito-panfleto que encendió la mecha de la rebelión, y que prologó entusiasta J.L.Sampedro en la versión castellana -agotó en pocos meses 40 ediciones-. J.L.Sampedro decía: “Entre los economistas hay dos tipos, los que se dedican a hacer más ricos a los ricos y los que pretendemos hacer menos pobres a los pobres”.

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- Diseñador gráfico del Semanario MÁS.

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