Publicado: vie, Feb 16th, 2018

Dos sardinas, con mucho arte, celebran el Día de los Enamorados en Carnaval

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La relación entre la Universidad Rey Juan Carlos y el Carnaval ribereño se ha ido estrechando desde principios de siglo hasta convertirse en un proyecto consolidado y en un clásico de la tradicional quema de la Sardina, que da por concluido el Carnaval. El pasado miércoles, los alumnos de la universidad realizaron el habitual pasacalles por las arterias del centro para desembocar en la plaza del Ayuntamiento, lugar elegido anualmente para el ritual crematorio. En esta ocasión, como novedad, la sardina se ha duplicado y la quema ha sido en pareja, por aquello de la coincidencia con el 14 de febrero, día de los Enamorados

[ E. Vega. MÁS ] [ José Vaquero. MÁS ] Una de las promotoras del proyecto, la profesora Emma García nos recibe en el aula en la que han ido tomando forma las dos sardinas, hasta convertirse en la pareja del año, junto a Míriam, ganadora del proyecto de este año, y otros alumnos que han estado trabajando en la elaboración del presente proyecto. Emma nos cuenta que “el entierro de la Sardina tiene una tradición ya antigua con Bellas Artes, desde que éramos estudiantes”. Emma, junto a las otras dos profesoras que forman parte de este proyecto, Ana Balboa y Ana Linaza, vienen participando en la fiesta del Carnaval “desde la época en la que Tierno Galván era alcalde de Madrid”. Entonces se realizó el primer concurso de carrozas desde el Ayuntamiento madrileño después de que los Carnavales hubiesen estado parados durante un tiempo “y ganamos un primer premio, por lo que es evidente que esta fiesta la llevamos en la sangre”. Una vez que finalizan los estudios y pasan a formar parte del gremio docente, como profesoras de escultura y de pintura, las tres ponen en marcha un proyecto que pretendía continuar con la elaboración de la Sardina y todo lo que rodea al Carnaval. “Empezamos a trabajarlo como un proyecto docente dentro de la asignatura; en un principio era una especie de juego para el desarrollo de la propia asignatura pero el proyecto fue creciendo y conseguimos involucrar al Ayuntamiento de manera que cada vez ha habido más participación hasta que ha desembocado en un proyecto serio de investigación para llevarlo a cabo”. El Ayuntamiento de Aranjuez participa aportando una cantidad económica para la compra de materiales y pone a disposición todos los medios para que la quema de la Sardina pueda llevarse a cabo, como las fuerzas de seguridad o un grupo musical que acompaña a las comparsas.

El proyecto

La idea consiste en la convocatoria de un concurso de ideas para desarrollar la figura de la Sardina. “Se hace en grandes dimensiones y, generalmente, intentamos que lo que nosotras llamamos ‘artefacto de Carnaval’ sea una obra escultórico-pictórica y a la vez lúdica. Primero tratamos con los alumnos lo que es la idea, el juego, y luego el desarrollo tiene que tener una solución arquitectónica, práctica; tiene que tener una potencia formal, escultórica y, además, estar acompañada de color en la parte pictórica”. Los alumnos tienen que realizar una maqueta, pensada, y presentarla ya construida, “de manera que sea factible”. Al concurso se puede acceder de manera individual o por grupos; después un jurado compuesto por las tres profesoras promotoras del proyecto y otros profesores de otras disciplinas eligen a un ganador y para el desarrollo del proyecto se forma un equipo. “Este año decidimos hacer dos sardinas, al coincidir con el Día de los Enamorados, para que formaran una pareja”. Este proyecto podría asemejarse, emocionalmente, con la Crema de las Fallas. Se elabora un proyecto, se trabaja intensamente para llevarlo a cabo y después en cuestión de minutos, se quema. “En ese sentido trabajamos también con el objeto efímero, es una especie de ritual en el que participan todas las clases, cada una hace una comparsa que acompaña a la Sardina para acabar quemándola en la plaza del Ayuntamiento”. El trabajo se complica porque hay que compaginarlo con las clases y sacar tiempo de donde no lo hay. “Este año vamos un poco a toda prisa porque el Ayuntamiento, al consolidarse el proyecto de manera más institucional, tardó un poco más de tiempo en darnos una solución favorable y llevamos tres semanas de trabajo muy intensas. Hay años que hemos tenido algo más de tiempo porque el concurso lo convocamos en época navideña y ya se va trabajando en las ideas y composiciones”.

La composición

La Sardina, este año, tiene un matiz novedoso y muy original. Se trata de un gran origami, lo que toda la vida se ha llamado papiroflexia, realizado en un solo pliego de 8 por 8 metros, plegado hasta conseguir una forma gigante. “Los materiales tienen que arder con facilidad, porque la Sardina tiene que arder y, además, tiene que haber un poco de espectáculo a la hora de la quema. Se suele trabajar con papeles, cartones, maderas y también procuramos no trabajar con materiales que sean contaminantes, como el plástico”. El proyecto de este año tenía mucha dificultad. “Al principio, cuando Míriam nos presentó el proyecto, dudábamos en si sería posible realizarlo por las dimensiones y por tener que hacerse con un solo pliego de papel y de este tamaño. También la comparsa que acompaña a la Sardina, que son unas gambas, están hechas de papiroflexia pero aquí está la prueba de que era posible”. Ya hemos hecho referencia al simbolismo con las Fallas de Valencia aunque Emma va un poco más allá y nos revela que también hay algo del espíritu de las hogueras de San Juan. “A veces también metemos papelitos en el que escribimos nuestras miserias para poner de manifiesto un espíritu renovador”.

La idea

Míriam ha sido la ganadora de este año, que nos cuenta que la idea surge “dando y dando vueltas a la cabeza, no hay ningún secreto”. La creatividad es parte esencial de la carrera de Bellas Artes que, en ocasiones, convierte lo que en un principio puede parecer una locura en realidad, como es el caso de realizar una escultura de este tipo como el que hace una pajarita con un folio. “Sí, ha sido una locura pero desde un principio estaba convencida de que se podía hacer aunque el mayor problema estaba en las dimensiones del papel, que ni siquiera entraba en clase; tuvimos que doblar un poco por uno de los lados”. Lo primero que realizó Míriam fue la maqueta para poder desarrollarlo en gran tamaño “con una regla de tres”. La idea de realizar un origami gigante parte de las inquietudes que Míriam tiene desde hace años por esta disciplina. “Experiencia no es que tenga pero siempre, desde pequeña, me ha gustado hacer ranas de papiroflexia y cuando veo cosas en Internet que me gustan, las hago pero tampoco es que trabaje mucho esta especialidad”. La sardina está basada en otros origamis aunque con un desarrollo personal que ha ido trabajando la estructura. Todo un ejercicio de creatividad, una faceta indispensable en la disciplina de Bellas Artes. “La cabeza no para nunca y siempre estamos tratando de crear cosas nuevas, incluso cuando estás trabajando en un proyecto ya estás pensando en otros nuevos”.

Sobre el Autor

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- Diseñador gráfico del Semanario MÁS.

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