Publicado: Vie, Ene 12th, 2018

Orencio cuelga bicornio emplumado

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[ José A. Rodríguez. MÁS ] Orencio Jiménez se baja del caballo y cuelga su atavío de alguacilillo de Aranjuez. Dice que ha sonado el clarín de la edad y que hay avisos que no se perdonan. Repasamos, en varios tercios, su etapa a lomos de la Fiesta. Orencio nos recibe en la puerta de su domicilio con la mejor de sus sonrisas. Y digo nos porque me acompaña en el lance el maestro José Ortiz, ‘Chele’, a fin de componer una terna cabal. El encuentro se desarrolla en el rincón favorito del entrevistado, un cuarto abarrotado hasta el techo de multitud de fotos, carteles y objetos que plasman la pasión de Orencio por el mundo del toro y del caballo.

Abrimos plaza. ¿De dónde viene tu afición taurina?

Desde siempre. Me ha gustado ir a la plaza cuando he podido desde muy joven y he tenido la costumbre de comprar todas las semanas las revistas taurinas El Ruedo, Aplausos, 6Toros6… para estar al tanto de las novedades.

¿Cuál era tu torero de cabecera?

Antonio Ordóñez, que era un fuera de serie. Compón un cartel de hoy. Enrique Ponce, Morante y El Juli sería, para mi, el cartel perfecto actualmente.

Y tu relación con el caballo, ¿de dónde arranca?

Del servicio militar. Ahí es cuando comencé a montar y desde entonces no me he bajado. Porque aún sigues en la silla casi a diario… En condiciones normales, sí, tres o cuatro días a la semana como mínimo allí en la Cuadra Bellavista.

¿Cómo te llega la oportunidad de conjuntar tus dos aficiones sin ser rejoneador, sino alguacillo?

Susi Cienfuegos me comentó una vez que íbamos por el campo que si me interesaría salir con él de alguacilillo y total, que me animó y salí una o dos veces con él. Fue 2005. Y al tiempo me dijo que a ver si me buscaba alguna otra persona que me acompañara, porque él andaba muy liado y no podía hacerse cargo. Pensé en un compañero de la cuadra para que además bajáramos y subiéramos juntos desde allí.

No me negarás que no tiene su aquel bajar y subir hasta el Cortijo a caballo ataviado de alguacilillo…

Pues sí. Es un poco incómodo, sobre todo por la noche cuando se ha acabado el festejo ir hasta allí por todo el pueblo, con el follón que se forma a la salida y salir con muy pocas o ningunas luces ya cerca de las diez de la noche. Y luego lo de ir vestido así. Una anécdota muy buena que nos ocurrió precisamente fue que cuando íbamos parejos al río la megafonía del barco turístico iba diciendo ‘miren, una pareja de Guardias Reales a caballo’. Imagino que serían extranjeros (risas). Eso sí, nos hicieron un montón de fotos. Es que vuestra vestimenta (golilla, jubón, bicornio emplumado, polainas…) es un cuadro de Velázquez indisoluble de la Fiesta… Y de terciopelo que da un calor que no veas. Además el presidente, Julio Laguna, es muy estricto y no nos deja quitarnos nada a pesar de sudar la gota gorda. Por cierto, fue gracias a la concejala Olga Rincón cuando se renovó el vestuario, que estaba tan viejo y pasado que hasta tenía las costuras cogidas con tramillas.

Debutas en una corrida con César Jiménez…

Sí, y a él le entrego mi primer trofeo. No olvidas los que has entregado porque a modo de recordatorio tienes decorado el zócalo de esta habitación con el resultado artístico de cada corrida… Bueno, es una forma bonita, creo, de mantener viva la memoria de cada festejo.

¿Cuál fue la tarde más redonda, apéndices en el esportón?

La de El Juli y Manzanares, hijo, que cortaron dos rabos. Sin embargo, como aficionados, hemos visto tardes mejores que se fueron sin trofeos ni falta que hacía… Sí, muchas. Con faenas muy buenas que se empañaron por el mal uso de la espada, que es la que manda, pero que nos dejaron muy buen sabor de boca.

Has llegado a otorgar un rabo simbólico.

Sí, a David Mora cuando indultó a un toro de Alcurrucén. ¿Y qué les dices a los toreros cuando se los entregas? Les deseo la Puerta Grande si es una de primeras y la enhorabuena si ya suma los suficientes. Te cuento que en una tarde con Jesulín al ir a darle el abrazo de rigor me dijo así de pronto ‘ no te acerques mucho que salimos en el Sálvame’ (risas).

¿Cuáles son los diestros más simpáticos o correctos con los que has topado?

El Juli y Ponce. Y El Cordobés, que ya antes de salir al ruedo tiene ganado a la plaza entera. Después hay otros muy desaboríos.

Este que firma arriba, aficionado de infantería, cree que el triunfalismo y el ambiente festivo han arrinconado a la afición, ya de por sí escasa, y que ante lo que se viene encima o no está o se queda en casa. Tú defiendes al público de Aranjuez.

Sí, sí. El público de Aranjuez es bueno, no tiene mucha afición, porque no la hay ya en la mayoría de las plazas, pero Aranjuez es una plaza seria y los aficionados que hay son buenos. Otra cosa, también sabida, es que la plaza se llena gracias a la gente de fuera. Pero es una plaza seria porque además tenemos a un presidente serio al que alguna gente no le traga porque sigue siendo duro.

No me negarás que el bueno de Julio se ha ablandado con el paso de los años…

Bueno… pero sigue siendo más fácil sacar el pañuelo que recibir los insultos del público y de los toreros, que hay que oírlos cuando no se les da las orejas, que yo estoy allí mismo. Recordamos que un alguacilillo es autoridad en la plaza.

¿Cuáles han sido tus funciones más ingratas en este sentido?

La verdad es que te pasas la corrida despejando el callejón porque son los mismos profesionales los que se acercan a la barrera y tapan la salida del compañero, impidiendo un salto o no permitiendo el paso. También se llama la atención a los picadores y a los peones, sobre todo por la famosa rueda de capotes. Pero el peor trago fue con un ganadero al que se le concedió una vuelta al ruedo a uno de sus toros pero que no pudo hacerse porque el tiro de mulillas, prácticamente desbocado, se metió para dentro. Me amenazó con denunciarme y al final menos mal que se le convenció de que en todas partes figuraría que hubo tal vuelta.

¿Te han ofrecido salir en otras plazas?

Sí, en una de la sierra madrileña pero dije que no porque era mucho trastorno. Crees que es el momento para tu retirada. ¿Cuál es el motivo? Fundamentalmente la edad. Pasa con todas las cosas de la vida, que llega un momento en que dices hasta aquí, como los toreros o los futbolistas. Toca retirarse porque los años pesan. He cumplido los 70 y cualquier golpe, percance o caída, que son muy normales al andar entre animales, ya no son iguales que cuando eres más joven. Gracias a Dios he disfrutado mucho en esta etapa y ahora toca disfrutarla de otra manera. Andando (risas).

Te vas cuando la Fiesta está en horas muy bajas. ¿Cómo la ves en Aranjuez y en España?

Pues la cosa está muy mal y buena parte de culpa la tienen los principales actores de ella: toreros, empresarios y ganaderos. Se debían implicar más porque son los que ponen, sí, pero los que ganan. Y muchas veces dejan que otros con menos influencia o intereses tengan la iniciativa. Son ellos los que tienen la fuerza pero parece que la cosa no va con ellos sólo para lamentarse. Y en Aranjuez la cosa está decaída pero porque se está dejando caer entre todos, entre la empresa y el Ayuntamiento. Antes, con festejos en los que venía todo Madrid y ahora quitando hasta la corrida de septiembre.

¿Y va haber toros en San Fernando?

Pues la cosa está difícil porque entre la empresa que no sabemos si está y el Ayuntamiento, que tiene más antitaurinos que taurinos, lo están poniendo complicado. Pero sería una pena porque además es una buena inyección económica ese día para el pueblo.

Hablamos ahora de la plaza de Aranjuez, que da lástima verla.

Es una verdadera pena y el peligro que tiene, que no se cómo se admite dar toros de cómo está la barrera que cualquier golpe la echa abajo. Hay localidades con unas astillas… Y los toriles y los corrales… Al final ni la empresa ni Ayuntamiento hacen nada y así está, cada día peor y sin condiciones adecuadas. Mira. En una corrida de Manzanares un peón me preguntó que dónde podía el maestro ir al baño. Le contesté que no había un aseo particular para estos casos y que si no quería ir a uno general en el pasillo que se acercara hasta la enfermería. ¡La cara y las cosas que me dijo por decir eso de la enfermería, que eso ni se menciona! (risas).

Cerramos plaza. ¿No te va a dar pellizco en el alma cuando en el próximo festejo –si llegamos a él– se abra el portón y no estés en el despejo?

Pues sí, yo creo que alguna lágrima si va a asomar (se le quiebra la voz, emocionado). Pero llegó el momento de bajarse del caballo y dar las gracias a todo Aranjuez.

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- Diseñador gráfico del Semanario MÁS.

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