Publicado: Vie, Nov 10th, 2017

Túneles subterráneos de Aranjuez, ¿leyenda o realidad?

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La pasada semana, durante los trabajos de canalización que está llevando a cabo el Canal de Isabel II en Aranjuez, asomó un túnel subterráneo en una de las aperturas en el suelo del cruce entre la calle Stuart y la calle Gobernador. En el momento del descubrimiento, el trabajo se detuvo y los operarios informaron de la existencia del pasadizo. La empresa que labora envió a un arqueólogo para que realizase un informe inicial que se envió a Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid, que ha confirmado que se trata del antiguo Canal de Las Aves, aunque podría haberse tratado de uno de esos pasadizos subterráneos que existen, según afirma el Cronista Oficial de la Villa, José Luis Lindo, pero que a lo largo de la Historia de esta ciudad hay quienes los han catalogado como ‘leyendas’

[ E.Vega. MÁS ] El 30 de noviembre de 2013, el Cronista Oficial de la Villa de Aranjuez, José Luis Lindo, publicó en su blog un artículo, que más tarde fue reproducido en la página cronistasoficiales.com, bajo el título ‘Túneles o pasadizos en Aranjuez’. En el mismo, Lindo explicaba que “Aranjuez ha contado a lo largo de la historia de la población con pasos subterráneos, llamados comúnmente pasadizos o túneles. Se tiene constancia en esta ciudad de los llamados pasos inferiores, pasadizos o túneles en puntos de la población, y aunque en la actualidad se consideran una leyenda aún existen físicamente, estos se encuentran cortados por edificaciones o malas actuaciones en las calles y avenidas principales de Aranjuez”. El cronista explica que todo este sistema subterráneo comienza con la construcción, en el siglo XVI, del Palacio Real de Aranjuez. “Se hacen también pasos subterráneos, posiblemente para facilitar la salida de los monarcas ante determinada contingencia. También las casas de jornada o palacios de la nobleza se construían para estar presentes en las jornadas reales especialmente en primavera; al construir sus palacios o casas también construyeron túneles que forman un tejido en la ciudad”. Según el cronista ribereño, por este entramado de túneles o pasadizos podían circular carruajes pequeños o personas caminando. Lindo, en su artículo, adjunta un plano “contrastado” en el que se puede observar este enjambre de pasadizos que parten desde el Palacio Real. “Subía por la calle Valera, con dos pequeños ramales a las Casas de Caballeros y Oficios; desde la calle Valera el túnel entraba al Palacio de Bayo y concluía en el Palacio del Real Deleite. Desde aquí partía otro túnel que pasaba por delante de la Plaza de Toros en dirección al Real Convento de San Pascual, pero antes de llegar a la iglesia, salía un ramal que bajaba por la calle del Capitán Félix Angosto Gómez-Castrillón para concluir a la altura del mirador del Palacio de Osuna. Del mismo túnel continuaba otro ramal por la calle del Rey llegando a la calle del Príncipe, continuaba hasta la Iglesia de Nuestra Señora de las Angustias. Este nuevo túnel recorría la calle del Príncipe y llegaba hasta el Palacio Real. Por estas calles más selectas de Aranjuez como por ejemplo del Príncipe, de las Infantas, Capitán, Rey o Almíbar, se encontraban palacios y casa de nobles como el Palacio del Duque de Medinaceli, las Cocheras de la Reina Madre o Centro Cultural Isabel de Farnesio, la Casa del Marqués de la Frontera, los Palacios del Duques de Osuna, del Marqués del Llano, del Duque de Alba, de la Condesa de Guaqui, etcétera. Los túneles de las calles de las Infantas y del Príncipe concluían en el Palacio Real”. La construcción de estos túneles se realizaba con ladrillo cocido, almendrilla y piedra de Colmenar, y en su investigación, Lindo se puso en contacto con el Archivo General de Palacio para consultar si existían expedientes específicos, una consulta que “fue negativa aunque el Palacio Real de Madrid sí tiene documentados y descritos sus túneles y pasos inferiores”.

El Canal de Las Aves

En 1535, Carlos I ordenó construir un canal destinado al riego de los jardines y el arbolado de la ciudad, un sistema que desde su creación experimentó varias modificaciones y reparaciones. Los alumnos de la ETISICCP, Cordón Perogil, García Carretero y González-Bueno, explican que esta obra pasó, a mediados del siglo XX, a ser “una auténtica obra de cuenca, que abarca una gran cantidad de kilómetros y hectáreas de regadío. Además, se llegaba a zonas donde la producción agrícola había sido históricamente más deficitaria que la zona primigenia del canal, famosa desde antiguo por sus arbolados”. Este canal se conoció en sus inicios como ‘Acequia de Sotomayor’. En el libro ‘Arquitectura y Desarrollo Urbano’ de la Comunidad de Madrid se explica que este nombre “obedece a que su arranque o abastecimiento en la presa de el  Embocador (azud de derivación en un pequeño embalse), en concreto, en la margen izquierda del Tajo y  mediante una doble compuerta de guillotina de acción manual dispuesta en el estribo correspondiente entre dos machones y una pila de sillería, se ubica en plena dehesa de Sotomayor, casi en el límite de Aranjuez con el término municipal de Colmenar de Oreja, muy cerca de la finca de igual nombre en la que, también muy próxima, se alzó desde 1765 la Casa de la Monta. Para el sostenimiento de los cultivos de regadío introducidos en la finca bajo la regencia de María Cristina e incentivados con la monarquía de Alfonso XIII, se construyó, inmediato a la toma del caz, una pequeña central eléctrica, ya fuera de uso, conocida como Central de Sotomayor o Molino del Embocador”. Sin embargo existe una ‘sierra’ aún más antigua, que data de 1588 y que se construyó en el núcleo urbano, donde siglos después de edificarían las casas de Godoy o del Llano y del Duque de Osuna. Esta construcción se encuentra al borde de las actuales calles del Príncipe y de la Reina “y que, movida por el agua, ahorraba brazos y jornales”. Se incendió en 1675 y en 1750, y se derribó en 1761. “Hoy día, el desaguador de la Sierra, que vierte en el Tajo cerca del antiguo puente colgante, presta testimonio de su existencia. Allí se alza también, desde 1946, la caseta de abastecimiento de los canales de Aranjuez o pequeño pabellón de control y vigilancia del canal de las Aves. Al lado se hallaba la edificación de la Armería, que en 1721 fue destinada a la función destiladora de las aguas”. En el verano de 1995, la Confederación Hidrográfica del Tajo, a petición del Sindicato Central de Regantes del trasvase Tajo-Segura, clausuró la toma del agua del Canal de las Aves en la presa del Embocador y la sustituyó por otra a kilómetro y medio del Palacio Real, lo que supuso un hito histórico para el ordenamiento urbano de la ciudad. La obra costó más de 450 millones de las antiguas pesetas y se llevó a cabo porque, según los regantes, “esta toma perjudicaba al trasvase, en la medida que forzaba un desembalse adicional de los pantanos de Entrepeñas y Buendía para cumplir, por un lado, con el caudal mínimo del Tajo por Aranjuez” que la ley fijaba entonces en 6 metros cúbicos por segundo.

El Canal de Las Aves, historia de un Real Sitio Paisaje Histórico

La concejala de Obras y Servicios y de Turismo, Elena Lara, ha explicado el procedimiento que se ha seguido al descubrir el tramo del Canal de Las Aves. “Se descubrió el martes de la pasada semana, justo el día que teníamos una reunión con el Canal de Isabel II y la empresa que está haciendo la obra; son reuniones periódicas que tenemos una vez al mes para proyectar qué es lo que se va a hacer y cómo para organizar el corte de las calles y para resolver la aparición de cualquuier problema”. Durante esa misma reunión se descubrió el canal, “que en un principio no sabíamos de qué podría tratarse, aunque sí se veía que estaba en buen estado de conservación”. Por la tarde llegó el arqueólogo de obra, que estaba avisado de que se podía encontrar un refugio de la Guerra Civil a la altura del edificio de Telefónica, en la calle Gobernador, que al final ha resultado ser el Canal de Las Aves. El arqueólogo revisó la apertura y apreció que ese canal no había llevado agua “y a partir de ese momento se dió parte a la Comisión de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid”. El casco histórico de Aranjuez, al ser Patrimonio de la Humanidad, está regido por esta comisión y, por lo tanto, debe darse cuenta de cualquier paso que se vaya a dar. “El arqueólogo habló con ellos y les envió un informe con las imágenes que él mismo realizó tanto internas como externas y el pasado viernes vino la Comisión de Patrimonio Histórico”. Las obras, sin embargo, no se paralizaron. “Se continuó trabajando por otro lado porque hay distintos cortes dentro del tramo”. La conclusión a la que llegó Patrimonio Histórico es que el Canal no se puede dañar más de lo que ya está porque hay una tubería que está en mal estado. “Se concluyó que hay que quitar esa tubería y cambiarla por otra”. Las obras no van a sufrir un gran retraso “y lo que se va a hacer es señalizar, con adoquines de distinto color, por dónde pasa el canal en la zona que se ha descubierto”. Solamente se va a señalizar ese tramo porque “aunque tenemos unos planos muy antiguos, éstos pueden no ser fiables al 100%”. Además de los adoquines se podrá una placa indicando que por allí pasa el Canal de Las Aves.

Bien turístico

Resultó ser el Canal de Las Aves como bien podría haberse tratado de un tunel que conectara el Palacio con otras zonas históricas. “La primera idea que surgió era la de, si era posible y aún tratándose del Canal de Las Aves, hacerlo transitable y si no, por lo menos, dejarlo visible por la zona superior, poniendo un metacrilato. Es una opción más económica pero nos han dicho los arqueólogos que este material en la calle no da buen resultado por la humedad y porque, con el tiempo, se va arañando”. Respecto a la posibilidad de la apertura para hacerlo transitable, la concejala explica que “habría que limpiarlo todo y garantizar una seguridad; habría que hacer unas chimeneas para que respire y es bastante costoso”. Sí sería, sin embargo, un buen reclamo turístico a modo de visitas como ya se hace en otras ciudades. “El Canal de Las Aves es bastante importante porque hay que tener en cuenta que el Paisaje Cultural de Aranjuez se debe a todo lo que es la arquitectura que se ha hecho en las huertas y sin ellas no tendríamos este título”. Para tratar de sacar un rendimiento turístico sería necesario valorar los costes que supondría su acondicionamiento “porque no deja de ser un canal hidráulico, aunque sí existe un tipo de turismo de arquitectura industrial pero es muy pequeño y tampoco está el Ayuntamiento como para afrontar una obra de ese calado en estos momentos”. Sin embargo, Lara afirma que “es importante dejarlo señalizado y ponerlo en valor y vamos a estudiar a ver si podemos poner en marcha un proyecto que una las zonas hidráulicas, como La Azuda, y dejar marcado el trazo por el que pasa el Canal de Las Aves siempre viene bien”.

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- Diseñador gráfico del Semanario MÁS.

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