Publicado: Vie, Jul 21st, 2017

Planificarse o morir

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Las últimas tormentas caídas en la cabecera de Tajo parecía que iban a paliar la paupérrima situación de los pantanos de Entrepeñas y Buendía y, sin embargo, no solo no han servido de alivio sino que ambos embalses han perdido en una semana nada más y nada menos que 11 hm3 arrojando los datos más dramáticos de los últimos diez años. El pantano de Entrepeñas, con una capacidad de embalsamiento de 835 hm3 se encuentra a fecha de 18 de Julio al 12,81% de su capacidad. Su gemelo, el de Buendía, se encuentra al 12,51% de sus 1.639 hm3 de capacidad total. Lo malo no son estos datos, sino lo que presumiblemente veremos a lo largo del verano dada las previsiones de lluvia, que no son nada algüeñas. No harían mal el Gobierno de la Nación, los gobiernos autonómicos y locales en ir preparando a la población con campañas antiderroche y consumo responsable del agua. Desde 1995, año de una de las épocas de sequía más notables sufridas en todo el teritorio español, poco o nada se ha hecho para planificar el almacenamiento y los usos de agua en nuestro país. El Plan Hidrológico Nacional está obsoleto y tanto comunidades autónomas y de regantes (sobre todo del Levante español) reclaman un Nuevo Plan Hidrológico que ponga orden y concierto en los usos del agua. De las plantas desaladoras públicas y privadas construidas en nuestro país más de la mitad no se han puesto en marcha, por lo que la Comisión Europea ha instado al gobierno a su activación y/o al pago de una sanción de 120 millones (correspondientes a las ayudas del Fondo Europeo de Desarrollo Regional) si las desaladoras de Orpesa-Cabane y de Moncofa no se ponían en marcha antes de marzo de 2017. La brutal sequía y la sobreexplotación de los acuíferos de la Huerta de Europa (Almería y Murcia principalmente), están poniendo en peligro la exportación de frutas y hortalizas y, lo que es peor, acabando con las reservas de agua subterraneas y los acuíferos de esa zona. “Hoy por hoy las desaladoras están infrautilizadas y alguna incluso en desuso. El agua que se suponía que iban a producir no ha llegado, principalmente por la falta de inversión en infraestructuras de canalización” dice Francisco Vargas, presidente de la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (Asaja) en Almería. Esta provincia, por poner un ejemplo, cuenta con cinco desaladoras ya construidas, cuatro públicas y una privada, que en total han costado unos 620 millones de euros. Para el periodista, Javier M. de la Horra, “paradójicamente, mientras los acuíferos agonizan y fuentes y manantiales milenarios se secan a lo largo y ancho de la provincia, todas ellas están infrautilizadas”. Tal y como está y se barrunta a peor el panorama de lluvias los agricultores almerienses ven en el suministro de agua desalada no solo la fórmula para acabar con el déficit hídrico, sino la única salida posible para que de tiempo suficiente para recuperar las bolsas de agua subterráneas y llegar al equilibrio medioambiental. “La situación de los acuíferos es muy preocupante, las soluciones que vemos pasan siempre por el agua desalada y los trasvases”, asegura el presidente de Feral y de la Mesa del Agua. Si no existe en la actualidad posibilidad legal ni real de trasvasar más agua desde la cabecera del Tajo, está claro que hay que poner en marcha las desaladoras inactivas. Y actualizar un Nuevo Plan Hidrológico, real, eficiente y consensuado.

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