Publicado: Mie, Abr 12th, 2017

Las Cruzadas de los Niños

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[ Héctor Anabitarte ]

La historia de los humanos, maliciosamente, tiene la costumbre de recordar el pasado, pero no se repite, no se repite pero se apoya en parecidos que pueden desconcertar. Todo cambia, no todo, y a veces no es para mejor. ¿En que se parecen por ejemplo la Cruzada de los Niños en 1212 con los menores que viajan hoy  a Europa solos, sin sus padres ni hermanos mayores? Facilitan que  puedan viajar a Europa y desde allí puedan enviar algo de dinero o se conforman al menos que puedan comer y no morir en un bombardeo o secuestrados y convertirse en niños soldados y las niñas prostituidas; también hay niñas soldados. Sólo faltaba la guerra química, y tampoco fue la primera vez y posiblemente esa barbaridad vuelva a suceder: en la guerra todo vale dicen. La historia no se repite, no puede, pero los parecidos son dramáticos, desesperados. Bertolt Brecht en un poema se refiere a estos desgraciados de 1212, “por los caminos, en rebaño hambriento…”. La documentación sobre este acontecimiento insólito, es confusa y poco creíble, pero es posible que 20.000 a 30.000 niños se embarcaron en esta aventura, porque Jesús se lo dijo a uno de ellos. En circunstancias en que la hambruna reinaba todopoderosa. Por donde se desplazaban saqueabas las aldeas en busca de comida; muchos murieron hambrientos. Pretendían llegar a Jerusalen, al Santo Sepulcro. Mercaderes pusieron siete barcos a disposición de los sobrevivientes. En la travesía dos se hundieron. A Alejandría llegaron unos 2000 niños, que fueron vendidos como esclavos. UNICEF hoy, 800 años después, reitera su llamamiento para que se protejan a los menores migrantes y refugiados no acompañados que han llegado a Europa. UNICEF dice que están en grave riesgo, sufriendo abusos, violaciones, explotación y puede que algunos han sido secuestrados por traficantes de órganos. Esta organización de las Naciones Unidas asegura que 95.000 menores el año pasado están viviendo esta situación. La Interpol calcula que uno de cada nueve menores están en paradero desconocido.  Muchos niños y niñas llegan en pateras a las costas auropeas solos. Sus padres venden todo lo que pueden vender, para que al menos algunos de sus hijos pueda emigrar. Hay un parecido entre la Cruzada de los Niños y esta nueva “cruzada” en sentido contrario. En ambos casos murieron y mueren muchos menores, y no pocos de los que sobreviven están condenados a la esclavitud. Hace ocho siglos la esclavitud era legal y actualmente no lo es, pero cuando se es pobre, se está indefenso, se ejerce sin escrúpulos.

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- Diseñador gráfico del Semanario MÁS.

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