Publicado: Vie, Mar 31st, 2017

NADIA TOSI [ FOTÓGRAFA ]: “La fotografía ha sido la puerta para entrar en un espacio donde además de trabajar tengo mi vida”

Uno, el que firma sin ir más lejos, observa una de las fotos de Nadia Tosi que cuelgan de la pared como dicen que hacen las vacas al paso de los trenes. Podría ser. No he sido testigo jamás de tal escena. La imagen es en blanco y negro. Algo metálico en primer plano y una nube al fondo. La miro y veo ‘tren’. Se lo comento a la artista, que está a mi vera. Sonríe con los ojos. Todo con los ojos. Es fotógrafa. Nadia Tosi, argentina de Santa Fe –quede esto en letra de molde para todas las instancias que sean menester– expone estos días su obra ‘Real Sitio / Corralas & Trenes’ en el restaurante El Almírez. Allí nos vemos. Allí la conversación en seguida va sobre raíles. Vías de comunicación entre dos miradas. La de la artista y el espectador.

Vives desde hace 16 años en España y llegaste a Aranjuez hace un año. ¿Por qué decidiste mudarte a esta ciudad?

En mi vida personal, el movimiento ha sido una constante y a medida que mi oficio se fue afianzando, las motivaciones dejaron de ser puramente personales para tornarse también artísticas. Es decir, me he movido por diferentes sitios en busca de escenarios apropiados para desarrollar mi trabajo. Aranjuez es un sitio más que propicio para profundizar y ejercitar la mirada hacia la naturaleza y la arquitectura, entre otras muchas cosas.

¿Cómo llegas a la fotografía?

A través del vídeo, disciplina que llevé a cabo durante un par de años, de manera casi experimental, donde trabajé en algunos montajes de video – reportaje documental con temáticas sociales como la inmigración y el conflicto palestino israelí en el año 2008 / 2009. A partir de ese momento comenzó mi experiencia fotográfica; y en un viaje que hice a Buenos Aires en el año 2011, donde tuve la posibilidad de conocer una pareja de fotógrafos argentinos (Mariel y Gabriel Rensonnet), quienes de algún modo me inspiraron y ayudaron a definirme hacia el camino de la imagen fija.

Es tu primera exposición en Aranjuez. ¿Habías mostrado tu obra en público anteriormente?

He participado el año pasado en una exposición colectiva, en un local de Madrid (“Traveling Bar”), con cuatro obras de mi serie “Hysteron”. Serie que trata de acercarse a la experiencia del distanciamiento, con respecto a nosotros mismos y nuestro entorno, en el marco de los trastornos disociativos. Pero ésta es la primera vez que enseño mi trabajo en solitario, lo que hace de esta muestra en particular, un acontecimiento especial a nivel personal. Además de la carga simbólica que trae consigo exponer imágenes de un sitio al que empiezo a conocer en profundidad. La fotografía ha sido la puerta para entrar en un espacio donde además de trabajar tengo mi vida.

Y debutas en un lugar con mucho significado personal…

La familia que hay detrás de “El Almirez” se ha convertido en muy poco tiempo en un elemento que yo denominaría “mágico” en mis días en Aranjuez. María, Gustavo y Ana han sido y son personas que con una humildad y una nobleza dignas de ser destacadas. Se han ganado en mis afectos un sitio privilegiado. A quienes debo agradecer la enorme ayuda, el respeto y el cariño hacia mi trabajo. No existe sitio mejor que donde nos sentimos arropados y queridos para mostrarnos como somos y lo que hacemos.

Tu obra es en blanco y negro. ¿Qué deseas transmitir con ese formato tan clásico?

Tal vez no haya elegido el blanco y negro con ninguna motivación específica, además de la estética subjetiva. Pero sí me parece que dentro del blanco y negro cabe la nostalgia, la poesía del recuerdo de una manera más “natural” que en la imagen a color. De todos modos, es una apreciación personal y no aplicable a todos los motivos que uno escoge para fotografiar.

En esta ocasión has optado por dos temas que, aparentemente, no tienen conexión entre sí: trenes y corralas…

Creo que estos dos motivos se encuentran en la paradoja. Los trenes quietos y las corralas vacías. El vacío que cabe en un espacio que en otros tiempos fuera punto de encuentro, de reunión, de vida en común; como es el caso de las corralas y que sin embargo hoy, al menos en algunos casos, se las ve en un estado de abandono que no deja indiferente a una mirada como la mía, que busca la belleza, aunque de ella solo queden los restos. Entre las vías muertas de un tren olvidado encontré la metáfora gris de los días en que vivimos, donde todo muere antes de tiempo. Quise así brindar mi pequeño homenaje a estos espacios que a mi modo de ver la vida, merecen ser recordados.

Háblanos de tu serie Real Sitio. ¿Qué temas lo componen? ¿Por qué los has elegido?

La Serie fotográfica “Real Sitio” nació con mi llegada a Aranjuez y está compuesta de diferentes ramas o motivos. Elegidos de manera involuntaria, si tengo en cuenta que la mirada actúa por cuenta propia y se detiene donde se siente a gusto. En ese plano me he detenido en la zona ferroviaria, en los árboles de los jardines y los caminos y la arquitectura, donde entran las corralas y los pequeños detalles como puertas, tejados, escaleras. También estoy desarrollando una rama de la serie a la que he titulado Ribereños, compuesta de fotografías hechas a la gente del pueblo en diferentes eventos populares, fiestas, vida cotidiana, etc…

Es de agradecer que te hayas alejado de los tópicos tan manidos en los que caen repetidamente muchos de quienes se llevan una cámara a la cara con Aranjuez de fondo… Ya sabes, Jardines, Palacio, fuentes…

Creo que forma parte fundamental del desarrollo de cualquier artista, cualquiera sea la disciplina en la que trabaje, el buscar por sí mismo la belleza, su pureza, su sencillez. Reconocerla cada vez que se manifiesta y esto no creo que pueda suceder si repetimos patrones que no tienen su base en la búsqueda de la belleza, sino más bien en un interés comercial u oficial. Ese tipo de motivos creo que entran en un área de la fotografía que tiene que ver más con la proyección de una imagen única, con la que no estoy de acuerdo. Considero que cada persona tiene infinitas miradas y en todas ellas existe la posibilidad de encontrar algo bello. Aranjuez también es la sombra de un árbol sobre una pared, unas cuerdas de tender, unas escaleras de madera y un abuelo sentado al sol.

¿Qué género es tu preferido? ¿Retrato, paisaje, fotoperiodismo…?

No podría decir qué prefiero aún, ya que este oficio es largo y recién empiezo en cierto modo a ejercitar la mirada. Pero sí puedo decir que lo que procuro conservar o más bien definir es el estilo, la línea estética desde donde me comunico a través de mis fotografías. Como el uso del blanco y negro, el tipo de encuadre, el recorte de los objetos, las proporciones, etc… Todos los géneros me son cómodos siempre y cuando estén enmarcados en una misma línea estética, donde la mirada busca lo maravilloso, lo inesperado, aquello que nos devuelve una imagen nueva de lo ya visto.

A pesar del poco tiempo que te tenemos como vecina, es grande tu implicación en diversas iniciativas culturales de la ciudad. Cuéntanos.

Podría decir que desde que llegué a Aranjuez me he implicado en las actividades culturales que aquí se realizan, ya que a los pocos días de estar aquí estuve trabajando con mis amigos de “La Porteña Tango Trío” en una de sus presentaciones en el Teatro Real Carlos III, donde tuve la oportunidad de conocer este maravilloso espacio y en el que es un gusto trabajar. A partir de ahí en eventos como “El Teatro vuelve a las corralas”, donde conocí a Daniel Ruiz, coordinador de Focus Aranjuez, con el que me he involucrado mucho a partir de la serie de las corralas, ya que fue con él con quien las he ido conociendo, aprendiendo de su historia y conociendo a sus gentes. Creo en la función social del arte y en el compromiso del artista con la tierra que habita, por eso me involucro de manera voluntaria en los eventos que fomentan el acercamiento de las artes, la cultura y la historia a la gente.

¿Cuáles son tus próximos proyectos?

Mi proyecto más inmediato es terminar de fotografiar todas las corralas donde se me permita hacerlo para tener un registro completo de estos espacios y así montar una muestra mayor y más rica en variedad de imágenes. Además de continuar ampliando las diferentes ramas de la serie “Real Sitio” y hacer pequeñas muestras de dicho trabajo. En paralelo a este objetivo está el de terminar mi primer libro de fotografías, que se llamará “Escopofilias”, donde expongo una serie de imágenes que en plano Estético / Motivo / Técnica están contenidas en la filosofía surrealista parisina de los años 30. Dirijo de nuevo mi vista a la foto. Hierro y nube. Sigo viendo ‘tren’. El trabajo de Nadia Tosi se puede adquirir en el mismo lugar de la exposición y en el mercadillo de antigüedades de los domingos en el entorno de la plaza de toros.

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