Publicado: Jue, Mar 16th, 2017

Violencia escolar

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[ Héctor Anabitarte ]

Hasta no hace pocos años ni siquiera se sabía cuántas mujeres eran asesinadas todos los años. La ley sobre Violencia de Género rompió más de un tabú y actualmente las cifras son un refresca memoria importante, un trágico recordatorio. Cada vez que se produce un asesinato, más de veinte en lo que va del año, la sociedad responde desde las asociaciones, desde la llamada sociedad civil (¿hay una sociedad militar?) y todos los medios de comunicación se hacen eco. Ya nadie se atreve a decir en público “la mató por amor”. Y no solo estos machistas asesinan a mujeres también matan a niñas y niños para hacerles daño en lo que más les duele a las madres. “Voy a darte en lo que más te duele”, dijo el maltratador a su víctima antes de suicidarse arrojándose al vacío con un bebé en brazos, hijo de ambos. La violencia en el ámbito escolar, el primer escalón del maltrato, también está dejando de ser invisible: suicidio de niñas y niños de once, doce, catorce años. Según la Fundación ANAR, en 2015 unos 25.000 menores llamaron a sus teléfonos denunciando maltrato; el Ministerio de Educación calcula que el cuatro por ciento de la población escolar está siendo maltratada. Resulta preocupante que tanto los progenitores y el personal educativo, generalmente, no detectan esta violencia, y más aún, no pocas veces lo niegan: cosa de niños. No existe una política sistemática de prevención, no se detectan los síntomas que son consecuencia de esta situación. Los menores trans suelen ser víctimas y otros, por sus características físicas, son también diferentes y en la diferencia se tiende a no respetar. Los factores que provocan esta violencia son muchos. ¿Cosa de niños? El maltrato al más débil se puede detectar a través de toda la historia. De allí que la violencia en la escuela se trataría de un ejercicio, de un entretenimiento que se “lleva en la sangre”, o mejor escrito, un entrenamiento que en la edad adulta puede desembocar en un crimen. Un menor que se acostumbra a imponer su voluntad, su poder, posiblemente será maltratador toda su vida, y no solo con su pareja. La violencia en la escuela es un problema de Estado, que afecta a toda la sociedad. Detectar, erradicar la violencia cuando da sus primeros pasos, es fundamental. El asesinato constante de mujeres abre una puerta que estaba cerrada, es una oportunidad, trágica oportunidad, para concienciar en el respeto al otro y en el respeto a si mismo. Hay que estimular a la víctima a que denuncie, a que no tenga vergüenza, que entienda que no es un delator, que defendiéndose a sí mismo está defendiendo a otras posibles víctimas. No se trata de ser valiente, de devolver golpe por golpe. Hay poca diferencia en cuanto a la estrategia preventiva si se trata de un menor o de una mujer agredidos. Son las AMPAS quienes deben jugar un papel fundamental, se trata de sus hijas e hijos. Las AMPAS lo tienen en su agenda y las madres y padres son, junto con sus educadores, los más interesados en erradicar tanto acoso.

Sobre el Autor

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- Sindicalista, periodista, escritor y activista social. Vive en Aranjuez desde 2001. Es autor de varios libros y ensayos. Como periodista ha desarrollado su labor en Buenos Aires, Madrid, Barcelona, San Sebastián y Aranjuez. Participa activamente en la asociación de inmigrantes Hombro con Hombro.

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