Publicado: Vie, Feb 3rd, 2017

San Pascual recupera su campana después de 80 años

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El pasado mes de enero, entre los días 19 y 20, la iglesia de San Pascual repuso la campana de su campanario norte después de más ochenta años fuera de su ubicación original tras un episodio de traslados entre monasterios de Madrid y la población de Las Rozas en plena sierra madrileña

Los trabajos de reparación e instalación de este singular elemento se han debido a la constancia de la actual madre superiora del convento, Sor Anunciación Herrera Raya, y al Patrimonio Nacional. Pocos vecinos se habían fijado en la ausencia de esta campaña de más de un metro de altura y unos ochenta centímetros de diámetro fundida en bronce con un peso superior a los 300 kilos que data del S XVIII (1765) fecha en la que se terminó la construcción del templo parroquial en honor a San Pascual Bailón. Sor Anunciación nos contaba que “en la época de la Guerra Civil española (1936-1939) ocuparon el convento tropas republicanas que lo utilizaron como cárcel y le despojaron de la mencionada campana situada en la torre norte del edificio”. Por esa época otra comunidad de religiosas pertenecientes también a la orden franciscana ubicada en la calle Sagasta de Madrid solicitó una campana y la superiora de aquella época determinó, previo permiso a las tropas republicanas afincadas en Aranjuez, enviar esa campana (que estaba a punto de ser fundida) al nuevo convento de la capital. El saqueo y asesinato de 10 de las monjas de la comunidad religiosa de la mencionada calle Sagasta determinó que el destino de la campana fuera el de otro convento que se acababa de abrir en la población madrileña de Las Rozas. Allí ha permanecido hasta el año pasado. Enterada Sor Anunciación del inminente cierre de este último convento, se apresuró a solicitar la recuperación de la viajera campana e informó de estas circunstancias al Patrimonio Nacional, propietario de inmuebles históricos del Real Sitio entre los que se encuentra el convento y la Iglesia de San Pascual. Fue el año pasado cuando los responsables de PN la trasladaron hasta Aranjuez, donde ha permanecido realizándose distintos trabajos de reparación y cuidado. Iglesia, monasterio y convento El convento de San Pascual Bailón fue encargo del rey Carlos III al arquitecto italiano que era jefe de ingenieros y maestro mayor de palacio, Francisco Sabatini, quien proyectó el edificio y también intervino en su edificación. De su aspecto exterior sobresale la fachada muy clasicista de su iglesia, flanqueada por dos torres próximas al gusto barroco italiano. Columnas y pilares establecen un juego muy atractivo y está coronada mediante un frontón. El Monasterio conocido antiguamente como San Pascual de los Gilitos, debe su construcción a la devoción que el rey profesaba a la orden religiosa de San Pedro de Alcántara y a su fundador, San Francisco. Comenzó a construirse el mes de Agosto 1765 y se concluyó a finales de enero de 1770. La primera misa se produjo el 17 de mayo coincidiendo con el santo tutelar del templo, San Pascual Bailón. La iglesia es actualmente parroquia. El colindante convento es clausura de Concepcionistas Franciscanas. Pertenece al Patrimonio Nacional. Con fachada neoclásica, en sus dos torres se colocaron desde el principio dos campanas de importante porte fundidas en bronce y con un peso cercano a los cuatrocientos kilos. Se añadió otra campana más pequeña en la torre Sur que apenas puede verse desde suelo. De planta latina y con numerosas capillas, varios de sus extraordinarios cuadros orginales (La Inmaculada, San Francisco o San Pascual) se guardan en el Museo del Prado. En un principio fue un convento franciscano, aunque en época de la reina Isabel II fue ocupado por monjas concepcionistas. Con el fin de la Guerra Civil española, el convento fue habilitado primero como campo de concentración y posteriormente como prisión para la Primera Región Militar del Ejército de Ocupación. Después fue el destino de la Prisión Especial de Mujeres dirigida por Josefa Rojas Goñi, proveniente de la dirección de la cárcel de Oropesa.

La anécdota de las banderas americanas

Relata el autor de la página consultada que “en la guerra contra los ingleses, en territorios americanos en 1781 las victorias de los ejércitos españoles sobre los ingleses, en la Florida americana (que supuso un notable apoyo para los independentistas norteamericanos ) , Las Bahamas, Guatemala, Nicaragua y Honduras se confiscaron las banderas que fueron enviadas al Ministro de la Guerra, a bordo de la balandra Santísima Trinidad, que partió hacia España el 21 de abril. Los trofeos de todas estas campañas americanas fueron entregados a la Mesa de la Guerra, en 1783, para que realizase su reparto”. “Fueron distribuidos en 4 cajones de madera sellados con las armas Reales y destinados respectivamente a la iglesia de San Pascual de los Gilitos, de Aranjuez (Madrid), al Templo del Pilar (Zaragoza), a la capilla Real de la catedral de Sevilla y a la catedral de Santiago. El cajón de los “Gilitos” (San Pascual, se entiende) contenía banderas y estandartes y fue entregado al superior del Convento en 1784, no siendo colocados en la iglesia hasta 1786”. Y termina preguntándose “ ¿dónde habrán ido a parar estos trofeos?”.

Según narra Don Juan Antonio Álvarez de Quindós y Baena, criado de SM, en su obra Descripción Histórica del Real Bosque y Casa de Aranjuez, “la arquitectura de la fachada del Monasterio de San Pascual es de orden dórico con columnas y pilastras en el primer cuerpo, con frontispicio en el centro y un escudo de las armas Reales en el segundo cuerpo: a los lados dos torrecitas, en que están el reloj y las campanas, que hacen bella armonía”. El mismo autor se hace eco de las Ordenanzas internas del convento que comienzan 26 de agosto de 1770 relata extensamente. Así como la secuencia histórica de su ocupación por las distintas órdenes religiosas. En 1836 tuvo lugar su desahucio por la extinción de las comunidades religiosas cerrándose el templo al culto público. Se volvió a abrir en 1845 devolviéndose las ropas, librería y algunas alhajas que habían sido trasladadas a Palacio. En el año 1852 los reyes dieron permiso para que se estableciese en dicho convento la comunidad de misioneros Franciscanos Descalzos de San Gregorio, pero con motivo de la revolución de 1854 lo abandonaron el 5 de Agosto de dicho año trasladándose a uno de su propiedad situado en Pastrana. Siguió la iglesia abierta al culto público, sosteniendo su culto dos capellanes del Real Sitio, hasta el 17 de abril de 1857 en que, por concesión de los Reyes y orden del Cardenal Arzobispo de Toledo, se trasladó al convento la Comunidad de Concepcionistas Franciscanas de Torrelaguna. El 13 de diciembre de 1868, por decreto de la Junta Revolucionaria, quedó suprimida “la célebre Comunidad de San Pascual de Aranjuez. Con el mayor orden fueron trasladadas las religiosas al convento de Clarisas Descalzas Reales de Madrid. Casi dos años estuvieron las monjas de Aranjuez en las Descalzas de Madrid. Su retorno a Aranjuez se verificó el 27 de Octubre de 1870. La entrada de la Comunidad en este Real Sitio fue verdaderamente acogedora, los mismos que habían trabajado en su expulsión se sentían felices al volverlas a restituir de nuevo a su monasterio. El año 1931 en que el Gobierno republicano mandó cerrar por completo el convento. El día 23 de Marzo de 1936, casi tres meses antes de estallar la guerra o Movimiento Nacional, a las tres de la madrugada, tuvo que salir de incógnito la Comunidad compuesta de 33 religiosas, por orden expresa del Excelentísimo Prelado de la Diócesis, pues se temía un asalto al convento. “Llegó el día de la liberación de Madrid, año 1939 – dice el blog de los franciscanos- y el convento fue ocupado inmediatamente por la Dirección General de Prisiones, aunque según decían, de una manera provisional. La comunidad, hasta hacer las reclamaciones competentes ante el Ministerio de Justicia y Patrimonio Nacional, tuvo que reunirse en el Convento de sus queridas hermanas de Mártires Concepcionistas. No les fue fácil recabar de la Dirección de Prisiones el desalojamiento del Convento, ya que de momento no tenían donde meter los presos. “ Apoyadas por el entonces cura Párroco y por el Administrador del Patrimonio de Aranjuez, consiguieron las dejaran cuatro claustros grandes con patio en el centro y un claustro pequeño con seis celdas, además de la casa del capellán y la iglesia y el coro. Realizaron el traslado el día 29 de noviembre del año 1939. “Ese día constituyó para la Comunidad un triunfo apoteósico y todo Aranjuez se volcó a la calle para acompañarlas con júbilo y regocijo inmenso”. La comunidad constaba entonces de 24 religiosas por haber muerto algunas durante la Guerra y haber quedado otras en la comunidad de Mártires Concepcionistas, que entonces sólo contaba con cinco miembros. Convento, campo de concentración, cárcel, reformatorio de mujeres Para que no vinieran otras religiosas a hacerse cargo de la Administración de la prisión, tuvieron que encargarse de ellas mismas de dicho cometido, con permiso de su Excelentísimo Prelado. Aprovechando la coyuntura de que los presos podían redimir con el trabajo, ellos mismos se ofrecieron a restaurar la parte de convento correspondiente a la comunidad, sobre todo la iglesia y el coro. Pasados unos años, al disminuir el número de presos, casi de incógnito y sin poderlo evitar la comunidad, llevó la Dirección de Prisiones un reformatorio de mujeres, a cuyo frente se encontraban las religiosas Oblatas del Santísimo Redentor. Las religiosas comenzaron de nuevo a gestionar la devolución de la totalidad del convento en 1949. Por fin el primer viernes de marzo de 1954, en Consejo de Ministros, el Jefe del Estado manifestó al Ministro de Justicia el deseo de devolver el convento a la comunidad. Inmediatamente se dieron las órdenes oportunas y llegó el ansiado traslado del reformatorio de mujeres. Aunque hasta el mes de mayo de ese mismo año no se hizo el acta de entrega. Cuando entraron a inspeccionarlo todo. ¡Dios mío! ¡Cómo estaba!… con las huellas de las tres ocupaciones sucesivas: en la guerra, cuartel de milicias; después prisión de hombres; luego reformatorio. Poco después se iniciaba su restauración de mano del organismo conocido como Regiones Devastadas y del Instituto de la Vivienda. Las Concepcionistas Franciscanas, cuya fundadora fue Santa Beatriz de Silva celebraron el 150º aniversario de su establecimiento en este convento en 2007.

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