Publicado: vie, Feb 3rd, 2017

‘Bolaño en Blanes’: una guía para seguir sus pasos

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En el verano de 2013, al cumplirse los diez años de su muerte, se inauguró la Ruta Bolaño, el homenaje de la ciudad al vecino que, contra todo pronostico, pondría el nombre de Blanes en la Historia de la Literatura. Hoy, la Ruta literaria Bolaño, es un atractivo turístico de primer nvel, imán para ‘letraheridos’  que siguen las huellas perdidas y encontradas de un autor de culto que aquí escribió la mayor parte de una obra que culminó con el fenómeno editorial ‘2666’, el equivalente a ‘Rayuela’, de Cortázar, en el siglo XXI. Bolaño llega a Blanes en 1985, casi por casualidad, por pura necesidad de sobrevivir con un negocio de bisutería, pero también buscando el paisaje descrito en una novela ‘Últimas tardes con Teresa’, de Juan Marsé, leída en México DF, cuando era un temible y airado joven ladrón de libros. Siguiendo los pasos del Pijoaparte, un personaje que bien podría ser hermano mayor de los suyos, Bolaño, nómada por naturaleza,  llega a Blanes sin sospechar que, hasta su muerte en 2003, ya no se movería más de allí: “un paraíso sin estridencias y con un mar magnífico en el que escribirá sin tregua, sin respiro, libros como ‘La pista de Hielo’ y ‘El tercer Reich’ en los que el paisaje de Blanes, también, provoca la trama”.  Bolaño crea adictos. El escritor, para estos lectores, sigue hablando en estos lugares y, por eso agradecen especialmente la Guía que le facilitan en la Oficina de Información y Turismo, editada por el Ayuntamiento: ‘La Ruta Bolaño en Blanes’. En la guía se señalan los 17 puntos fundamentales del escenario vital de Bolaño en la ciudad. El recorrido comienza en la estación de tren, los diversos domicilios, los bares, la librería, la farmacia, el video club, la pastelería… El estudio de la calle del Lloro… Carteles elegantes en rojo y negro, una cita del autor que nos ubica. Así, solo un ejemplo: número 7 del recorrido, una plaza pequeña junto al colegio público Joaquin Ruyra, en el Passeig de la Marina. ¿En cuál de aquellos bancos se sentaría Bolaño mientras esperaba a que su hijo Láutaro saliera de la escuela? Leo en la guía un fragmento del poema ‘Blanes’, escrito en este sitio: “Desde la plaza de la escuela Joaquin Ruyra el Mediterráneo/ a las cuatro de la tarde, solo se asemeja a una vaga idea/ de lo clásico. El horizonte limpio, la costa rugosa, disticos/ hasta los coches que se deslizan por el paseo acatan/ la regla:transparente disciplina que no rompen/ ni el enfermo de sida que pasa sin mirar el mar/ ni el volumen excesivo de un televisor lejano./Todo refulge, todo parece detenido/Los que estamos / esperando en la plaza que salgan nuestros hijos/ somos hechizados por el destino. Las olas/ son la máxima gravedad de nuestros pensamientos”.

Sobre el Autor

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- Diseñador gráfico del Semanario MÁS.

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