Publicado: Vie, Nov 25th, 2016

Francisco Gijón, escritor: “El futuro de la literatura será un lujo sólo accesible a las élites”

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Esta tarde, en El Rana Verde, se presentará una nueva asociación cultural, que lleva por nombre Nautilus Aranjuez. Su finalidad es la de promover y dinamizar la cultura, en sentido amplio. Sus actividades incluirán distintos tipos de eventos, cursos y talleres. y para iniciar esta andadura, nada mejor que presentar un libro, ‘La felicidad vacante’, la nueva novela de Francisco Gijón, a quien conoceremos mejor a través de sus propias palabras.
¿Qué es lo primero que recuerdas haber escrito en tu vida?
Crecí rodeado de libros. Es un tópico, lo sé, pero es la verdad. Mis padres trabajaron en la editorial Aguilar (la de verdad, la de antes) y mi casa parecía una biblioteca. Supongo que a los diez añitos ya empecé a rellenar cuadernos con historias, pero, si no me falla la memoria, creo que en eso de argumentar cuadernos me metí a los 18. La originalidad de mis historias estaba a la altura de su calidad literaria, es decir, en esa amplia franja que hay entre las suelas y los suelos.
¿Cuándo comenzaste a pensar en publicar?
Jamás. Autoedité una novela de realismo fantástico, ‘El Carbayón’, para regalársela a mi padre por su cumpleaños. El resto las repartí entre amigos. Lo que pasó fue que, al leerla, me pedían más ejemplares para regalar y la cosa se fue de madre. Fue mi primera mujer la que envió un manuscrito mío a un par de editoriales sin decirme nada, allá por 2007. Ambas contestaron interesándose por los derechos aunque, para mi desgracia, no en el orden que hubiera sido deseable. Firmé lo primero que me llegó porque me daba igual. Tenía que haber firmado lo segundo, que era más serio y estaba mejor pagado. El libro salió publicado en 2008 con el título de ‘El secreto de Nicea’. Ahora lo publico yo bajo mi propio sello. Pero lo cierto es que nunca había tenido especial interés por publicar.
Aparte de escribir novelas, obras divulgativas, reseñas literarias, ser invitado y organizador de numerosos eventos literarios de importancia o corregir textos a algunos otros autores de renombre, das conferencias en centros culturales o institutos de secundaria.  ¿Cuál de estas labores te dan más satisfacciones en general?
De puertas para afuera, a mí me encanta dar charlas. Es muy gratificante contarle cosas a la gente y estar en contacto con el público. Y se ve que el gusto es mutuo y recíproco, porque me llaman bastante para eso. Es muy divertido y ameno, y yo aprendo mucho. Ahora bien, lo que de verdad me gusta es quedarme encerradito en mi celda claustral, como un alquimista frente a su atanor, con mis cuadernos, mis bolígrafos, mi soledad y una taza de té humeante. Me paso horas estudiando a los clásicos.
¿Editorial tradicional o autopublicación? Ambos ámbitos conocidos por ti…
¿Qué es una editorial tradicional? No lo que hay ahora, desde luego. Siempre me preguntaré quién está detrás de que los libros impresos sean más caros que una tarifa plana de Internet. Si ahora hubiese editoriales tradicionales como la Aguilar que yo conocí… pero no es así. No me extraña que cada vez más gente se decante por la autopublicación. El problema es que en ella no hay criterios de calidad y, bajo portadas bastante llamativas, aunque anodinas, salen demasiados truños mal escritos y cuajaditos de taras. El ‘buenismo’ imperante hace que no haya autocrítica y la mayoría de los escritores escriben igual, o sea, mal (aunque posen bien para la foto), y los pocos autores buenos que hay, se confunden entre los demás. Una pena.
¿Cuál crees que es el futuro de los libros en España? Algunos consejos a gente que quiera dedicarse a este tema, por favor.
El de los libros no sé. El de la literatura está muy claro: un lujo sólo accesible a las élites. Vamos derechitos hacia una especie de Absolutismo Intelectual en manos de una minoría que se encargará de que los demás creamos que hacemos algo. Al que destaque lo ahogarán económicamente o será absorbido e integrado. Más o menos ya está pasando.
El único consejo que yo puedo dar, pobre de mí, es que la gente lea y estudie antes de coger un boli. Y que, cuando lo coja, se lo piense dos veces antes de apoyarlo en el papel.
En relación a ‘La felicidad vacante’, ¿por qué el amante de Oscar Wilde y no el mismo autor?
Al principio iba a escribir sobre los últimos años de vida de Wilde, desde que salió de prisión hasta su muerte en París. Conforme me fui documentando, y tuve una suerte inmensa porque conté con el apoyo logístico del bisnieto del propio Wilde, descubrí que el personaje interesante, y por interesante, olvidado, era lord Alfred Douglas. Me tiré a la piscina sin dudarlo. Douglas es infinitamente más interesante que Wilde y, por desgracia, un perfecto desconocido. Había que reivindicarlo de algún modo.
francisco-gijon
Paso la mayor parte de mi tiempo libre estudiando literatura, gramática y etimología. Tengo alguna que otra carpetilla abierta, por supuesto, pero necesito estudiar, aprender, rellenar lagunas. Si no tengo nada que aportar, contar una historia por contarla no va conmigo; necesito apasionarme con las cosas que hago. Y aprender, sobre todo aprender. La vida es corta, amigo mío.
Tendremos el placer de conocer a Francisco Gijón y saber más de este apasionante proyecto esta tarde, donde comenzará la nueva aventura de Nautilus Aranjuez.

Sobre el Autor

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Abogado, periodista y escritor. Nacido en Buenos Aires, es vecino de Aranjuez desde 2001. Autor de varios libros, ensayos, novelas y obras de teatro, dirigió el Aula de Poesía José Luis Sampedro.

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