Publicado: vie, Nov 25th, 2016

Cecilio Fernández Bustos: el hombre que daba la bienvenida

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A la insistencia de Cecilio Fernández Bustos debo la existencia de un libro: ‘Aranjuez, de la A a la Z. Pasaron Por Aquí’. Cada vez que nos encontrábamos me alentaba a juntar esos artículos escritos semanalmente para el Más. “Ricardo, ya tienes el libro, y yo quiero hacer el prólogo”. Lo hizo y es, para mí, hoy, especialmente, un deber agradecerlo.
Tengo tantas cosas que agradecer a Cecilio. Gracias por tu hospitalidad, por tu buen modo, por esa manera tuya de abrir las puertas al recién llegado, al forastero, al que viene de lejos, al que llega de otro lado, de cualquier lado, con el pan y la sal de la bienvenida.
Cecilio era un tipo que alentaba ilusiones, que orientaba vocaciones sin pretenderlo, acercando autores, descubriendo mundos, promoviendo Cultura para todos. ‘Con la inmensa Mayoría’, como en el libro de Blas de Otero. Cecilio fue, también, a su manera, sonriente, cordial, un verdadero agitador cultural, un vanguardista, un ser nada académico que contagiaba amor por la palabra, por la Poesía especialmente: la escribía, pero, sobre todo la leía y la vivía y sabía compartirla. Soñó con que Aranjuez fuera una ciudad-referencia para los amantes de la Poesía y promovió una ‘Avenida de los Poetas’, en la calle Infantas .
En el prólogo a mi libro, fechado en julio de 2014, Cecilio contaba cómo nos conocimos, dónde y en qué momento nos unió la poesía: “… en octubre de 2006, en la presentación de Félix Grande en el Aula de Poesía José Luis Sampedro. Han pasado menos de ocho años y Félix ya no está con nosotros, tampoco está Juan Hernández que, en aquella ocasión, desde el público introdujo el flamenco en la tertulia y por ahí, ámbitos de sus amores, se fue la voz del poeta”.
Ahora es la voz de Cecilio la que se va. ¿Adónde va la voz del poeta? ¿Quién la seguirá escuchando? Paca Aguirre, la viuda de Félix Grande me contó que a punto de morir, con su humor habitual, Félix dijo: “Y ahora, con la música a otra parte”.  Irse con la música a otra parte, en el viento, como en el poema de León Felipe (“Volveré mañana en el corcel del Viento…”).
Transcribir las palabras de Cecilio, dos años después de escritas, transcribirlas para compartirlas con ustedes, me trae a la memoria también el desconsuelo de Sancho (ante la muerte de un Quijote como Cecilio, todos lo somos): “¡Ay! -respondió Sancho llorando-. No se muera vuesa merced, señor mío, sino tome mi consejo…”. (‘El Quijote’, II, Capítulo 74). Un Abrazo, Cecilio. Salud y Carpe Diem.

Sobre el Autor

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- Abogado, periodista y escritor. Nacido en Buenos Aires, es vecino de Aranjuez desde 2001. Autor de varios libros, ensayos, novelas y obras de teatro, dirigió el Aula de Poesía José Luis Sampedro.

Mostrando 1 Comentario
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  1. avatar Ramón Peche Villaverfe dice:

    Me llegan tus palabras, Ricardo, como una pluma entintada, directa al corazón, mientras termino las mías, en emocionado recuerdo al amigo común que se nos esconde, cruel la vida, y nos sigue saludando desde las suyas.
    Carpe diem… siempre.

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