Publicado: vie, Nov 11th, 2016

El Cine Argentino y la alargada sombra de la dictadura militar

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La película del año, esa que arrastra al espectador a las salas es, en 2016, ‘Ciudadano ilustre’ (una coproducción hispano argentina de los talentosos Gastón Duprat y Mariano Cohn) encumbrada en el último festival de Venecia gracias al prodigioso trabajo de su actor principal (Óscar Martínez) que se alzó con la ansiada Copa Volpi

‘Ciudadano ilustre’ habla del regreso de un ficticio Premio Nobel de Literatura (Argentina tiene cinco premios nobeles: 3 en Ciencias y dos Nobeles de la Paz, pero el de Literatura se le resiste: los que más cerca estuvieron de lograrlo fueron J.L.Borges y Manuel Puig) que, tras cuarenta años de exilio, retorna a su pueblo natal: ese sitio del que debió huir y al que regresa mal aconsejado por la siempre engañosa nostalgia.
‘Ciudadano ilustre’ puede verse en las pantallas españolas y no es de ella de la que quiero hablar. Prefiero dedicar este poco espacio de papel para dar cuenta de tres filmes que probablemente no tengan la suerte de saltar el charco (aunque sería justo y necesario que lo hicieran): ‘El caído del cielo’, de Modesto López; ‘La larga noche de Francisco Sanctis’, de Andrea Testa y Francisco Márquez; y ‘Operación México. Un pacto de amor’, de Leonardo Bechini.
‘El caído del cielo’ es un filme documental: narra la historia de un ‘desaparecido’ al que arrojan en los primeros meses de la dictadura (1976) desde un helicóptero militar, sobre una zona boscosa en la provincia de Santiago del Estero, un lugar próximo al pueblo de Pozo Hondo. El que cayó del cielo tenía el rostro desfigurado, las manos atadas a la espalda con alambres y carecía de documentación. Los campesinos que lo encontraron (como los personajes de ‘El ahogado más bello del mundo’, de García Márquez) razonando con lógica piadosa lo trataron como si fuera un ángel: lo enterraron con flores y comenzaron a pedirle que hiciera milagros. El director y guionista Modesto López, a través de entrevistas al equipo de médicos forenses, a vecinos de Pozo Hondo, y a viejos militantes, revela la identidad de ‘El caído del cielo’. Modesto López, en los años setenta, participó como actor en tres filmes de denuncia política: ‘Los Velázquez’, de Pablo Szir; ‘Los traidores’, de Raymundo Gleyzer; y ‘Operación Masacre’ (adaptación de la obra de Rodolfo Walsh, asesinado por el ejército y en la que buena parte de su elenco también fue desaparecida, como el padre del actor Juan Diego Botto, o tuvo que exiliarse como Walter Vidarte, el actor uruguayo que se refugió en España).
‘La larga noche de Francisco Sanctis’, ópera prima de Andrea Testa y Francisco Márquez, adapta la novela de Humberto Constantini y ha sido vista en varios festivales internacionales. Francisco Sanctis, el personaje, es un hombre corriente, un tipo que de joven escribía poemas y teníanideales. En el momento de iniciar su ‘larga noche’ tiene 45 años, dos hijos, una mujer… y un montón de sueños incumplidos. Una vida como la de tantos vivida en un país donde el terror llega de noche, viaja en un Ford Falcón verde sin matriculas, y cobra su ración de víctimas sin alterar demasiado la cotidianidad de una sociedad decidida a mirar para otro lado. Pero Francisco Sanctis no puede mirar para otro lado: se entera de que esa noche (su noche) dos personas con nombre y apellido van a ser secuestradas y que él podría evitarlo poniéndolas sobre aviso, desoyendo la consigna que aconseja “No te metás”. ‘La larga noche de Francisco Sanctis’ se inscribe en una tradición del cine argentino que aúna la tragedia y la comedia, el humor más negro y lo sentimental… Películas como ésta requieren actores excepcionales y el cine argentino tiene muchos. Consagrados (Ricardo Darín, Darío Grandineti, Óscar Martínez)  y a descubrir como Diego Velázquez que “pinta” con mínimos gestos el lienzo en el que se proyecta la decisión más importante de toda la existencia de Francisco Sanctis.
‘Operación México. Un pacto de amor’, de Leonardo Bechini, adapta la novela de Rafael Bielsa del mismo nombre, inspirada a su vez en una historia real: la de Edgard Tulio Valenzuela (alias Tucho) y Raquel Negro (alias María). Ambos militan en la organización guerrillera Montoneros, son secuestrados y confinados en un Centro de detención y Tortura en la ciudad de Rosario: La Quinta de Funes. Allí los “quiebran”. Tucho ocupa un alto cargo en Montoneros y los militares deciden utilizarlo en una misión: asesinar a Mario Firmenich (el jefe guerrillero exiliado en México). Tucho acepta el encargo que lo transforma en traidor a cambio de que se garantice la vida de María. ‘Operación México’ utiliza las armas del ‘thriller’ para contar esta terrible historia de amor y de muerte. La pareja protagonista interpretada por Luciano Cáceres y Ximena Fassi ponen cuerpo y alma torturada para hacer verosímil un drama sórdido, oscuro, como el tiempo en el que se desarrolla: 1978. Vísperas del Mundial de Fútbol.
El cine argentino sigue hablando de sus ‘Años de Plomo’, como el cine español sigue hablando de la Guerra Civil. Es bueno que lo haga en un país dado a la amnesia, en el que desde la asunción de Macri (pronto se cumplirá un año) se ha estado practicando una especie de “Amnistía” encubierta que ha sacado de las cárceles a los militares implicados en delitos de lesa humanidad y los ha premiado con la gracia de la “prisión domiciliaria por razones humanitarias” (vaya paradoja) dada la avanzada edad de la mayoría de los  condenados criminales .

Sobre el Autor

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- Abogado, periodista y escritor. Nacido en Buenos Aires, es vecino de Aranjuez desde 2001. Autor de varios libros, ensayos, novelas y obras de teatro, dirigió el Aula de Poesía José Luis Sampedro.

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