Publicado: Vie, Mar 28th, 2014

“Una vida en tres días”: nuevas oportunidades

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Adele (Kate Winslet) es una mujer emocionalmente herida que no logra superar la soledad tras la disolución de su matrimonio. Vive con su hijo Henry (Gattlin Griffith), que a sus trece años intenta madurar rápidamente para cuidar de ella. Un día, un hombre físicamente herido llamado Frank (Josh Brolin) los aborda y les pide ayuda. Forzados a llevarlo a su propia casa bajo una velada amenaza contra Henry, descubren que se trata de un convicto por asesinato recién fugado de prisión, al que busca la policía por toda la comarca. Los tres personajes se ven obligados a convivir en la casa, donde se descubren mutuamente y nace una relación que ninguno de ellos habría previsto.

Melodrama no demasiado convincente en el que el director y guionista Jason Reitman (Juno, Up in the air) se pone excesivamente serio e incurre en ciertos errores de coherencia que acaban lastrando una película por lo demás muy correcta. Una vida en tres días -título poco estimulante para Labor Day- se ve con interés y agrado, pero fuerza las relaciones entre los personajes de manera poco verosímil, quizá fruto del intento de sintetizar al máximo la novela en que se basa -escrita por Joyce Maynard- y pasar cuanto antes a narrar lo que verdaderamente interesa: la historia de amor que forja una verdadera familia, a raíz de un encuentro fortuito inicialmente inquietante, en el breve lapso de cinco días (que no tres, como reza el título).

No ayuda al resultado final la chocante arbitrariedad del punto de vista: narrada por el joven Henry, cuya gama de sentimientos queda muy bien reflejada en la película, en determinados momentos prescinde de su focalización para narrar secuencias de las que se encuentra ausente y que no aportan información relevante. Por otro lado, tampoco se desarrollan subtramas relativas al propio Henry que solo quedan ligeramente esbozadas, debido, se supone también, al necesario ejercicio de compresión y síntesis.

Por lo demás, resultan destacables la atmósfera creada, el buen hacer de sus intérpretes y el gusto por los detalles, que Reitman observa cuidadosamente y que ayudan a dotar de vida a una película que sin ellos habría resultado mecánica.

Sobre el Autor

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- Licenciado en Ciencias de la Imagen por la Universidad Complutense de Madrid. Realizador, guionista, editor y actor ocasional de cortometrajes. Colaborador en diversos medios sobre asuntos cinematográficos. Organizador de vídeo y cine foros. Miembro del colectivo Viernes Tontos.

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