Publicado: vie, Ene 24th, 2014

¿Qué pasó en Ciempozuelos?

Comparte
Tags

Apenas cinco minutos tardamos desde Aranjuez a la vecina localidad de Ciempozuelos. El municipio es de sobra conocido para aquellos que transitan mañana tras mañana, la línea que une el Real Sitio con Madrid. “Próxima estación, Ciempozuelos” (“next station” Ciempozuelos), desde que  Aguirre tuvo la idea de hacer cool también las Cercanías madrileñas. Bien, si sondeáramos a los ciudadanos con la sencilla pregunta que da título a esta columna, muchos, la inmensa mayoría, no sabrían qué contestar. Quizás alguno apuntaría a los tejemanejes del antiguo alcalde Torrejón y sus depósitos millonarios en la vecina Andorra (muy propio del clan de los Pujol, que ama Cataluña para todo menos para tributar). Nada más lejos de la realidad. Lo que aconteció, o mejor dicho, lo que estuvo cerca de celebrarse allí, con el silencio cómplice de gran parte de los medios (salvo honrosas excepciones) fue la conferencia de una tipa que eufemísticamente llamaban “joven revolucionaria represaliada vasca”. Ya saben, eso de utilizar el lenguaje para no llamar a las cosas por su nombre. Tenemos múltiples ejemplos: “brotes verdes”, “desaceleración económica” y demás necedades que forman parte del diccionario de lo políticamente correcto y lo estrictamente estúpido. Sin embellecer el lenguaje, sin darle retorcidas vueltas, lo que allí pretendía un colectivo que se hace pasar por “grupo sociocultural” o alguna pantomima de esas, era dar pábulo y altavoz a una miserable y asquerosa terrorista de ETA. Ante un hecho de tal magnitud, y ahora que están de moda las manifestaciones, lo más lógico sería esperar una respuesta ciudadana acorde a la gravedad de las intenciones y el calibre del ponente que en Ciempozuelos se esperaba. Lo lógico sería ver una marea ciudadana que se solidarizara con las casi mil familias a las que la organización terrorista ha destrozado sus vidas. Nada. “La nada cotidiana”, como titularía la exiliada cubana Zoé Valdés a una de sus grandes novelas. Nos hemos acostumbrado a ver como los asesinos salen de la cárcel sin apenas levantar la voz. Estamos familiarizados con el hecho de que canallas como Garitano, que se rió del calvario sufrido por Ortega Lara, estén al mando de instituciones tan importantes como las Juntas Generales de Guipúzcoa. Nos manifestamos por las obras de un barrio burgalés, pero nos da igual que en Durango se monte una orgía de tipos sanguinarios, criminales que han matado incluso a niños y, además, se permitan la licencia de hablar de un plan de paz para resolver el “conflicto”. Aquí no hay conflicto alguno. Lo que existe es una sociedad enferma que calla y traga con todo. Una sociedad que es capaz de levantar una queja o una barricada cuando los recortes llegan a sus bolsillos, pero que permanece sentada y ajena al dolor bárbaro que los terroristas hicieron y hacen a ellos, y a sus seres queridos. En Ciempozuelos, a cinco minutos de nuestras casas, estuvo a punto de tener lugar la conferencia de un etarra y solo una persona, un joven heroico llamado Juanjo, tuvo el cuajo y las agallas necesarias para ir allí, y recordarles a los okupas que organizaron esto, que no hay jóvenes represaliados, que no hay dos bandos, que no hay conflicto. Que lo que hay, y lo que debe haber es vencedores y vencidos. Buenos y malos. El problema es que los que se suponen buenos, con su silencio y desidia, están permitiendo que los desalmados ganen la batalla. Ahora casi todas las causas tienen mareas. Todas las mareas tienen colores. Pero, ¿dónde se encuentra la marea más importante?, ¿dónde está aquella que tendría que apoyar a los españoles que más han sufrido en las últimas décadas? ¿Dónde aquella que movería todos los hilos para que un asesino no pisara Ciempozuelos? Ni está, ni se la esperaba. Quizás la nueva aventura bautizada como Vox, sea el acicate que los ciudadanos necesitamos para darnos cuenta de lo que ocurre. Les doy la bienvenida, más aún tras comprobar la ignominiosa política antiterrorista del Partido Popular. Welcome Voice.

Sobre el Autor

avatar

- Profesor de vocación. Ha trabajado en radio y prensa escrita. Ahora completa su formación como alumno, doctorando en Departamento de Historia de la Educación.

Deja un comentario

XHTML: Puedes usar estos tags HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

BANNER