Publicado: vie, Dic 13th, 2013

La educación en Madrid funciona

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Los últimos datos arrojados por el informe PISA que dirige la OCDE han caído sobre los detractores del modelo educativo madrileño como un jarro de
agua fría. Han sido un soplo de realidad para todos aquellos empeñados en boicotear las reformas necesarias que han sido puestas en marcha. Esa coletilla
repetida hasta el hartazgo que rezaba “a mayor inversión, mejores resultados”, se ha visto desmontada. De hecho, del año 2003 al 2012, se ha invertido en España un 35% más en educación, y sin embargo, los resultados no han mejorado. Son ejemplarizantes las marcas logradas por la Comunidad de Madrid.

En el año 2012, mientras algunos sectores de la educación pretendían poner en jaque al sistema, los alumnos realizaban sus pruebas, que hoy se han demostrado como unas de las mejores de España y Europa. En Matemáticas,
la región obtiene 504 puntos, muy por encima de la media nacional que es de 484. Madrid supera las notas obtenidas, por ejemplo, en Reino Unido o Dinamarca. Las pruebas en comprensión lectora son aún mejores: 511 puntos alcanza la Comunidad. Mismo resultado que naciones tan admiradas en el plano educativo, como Países Bajos, y por encima de países como Bélgica, Suiza, Francia y Alemania.

El informe PISA es un estudio objetivo realizado por un organismo serio. Los datos son contundentes, y son estas cifras las que deberían hacer pensar a los incitadores de las huelgas y demás movimientos, si realmente tienen o no razón al convocarlas.

El modelo educativo madrileño, basado principalmente en cuatro puntos: el esfuerzo y el mérito del alumno, la internacionalización de la educación a través de los idiomas, la libertad de elección y la innovación, ha obtenido una victoria que muchos se empeñarán en silenciar o maquillar.
Me sorprende ver cómo se mantiene sin ningún problema el slogan “educación pública para todos y todas”. En mi opinión, sería mejor o más acertado decir
“educación pública sí. Para todos los que quieran” Esa es la clave.

La libertad de elección. El respeto a la voluntad de las familias. No obstante, parece que alguno sufre el mal que adelantó Erich Fromm, el “miedo a la libertad”. Por ello es muy significativo el intento que la LOMCE pretende a la hora de dotar a los centro de mayor autonomía. El premio Nobel de Economía, Milton Friedman, solía utilizar un símil con la empresa: “el tamaño por sí solo no capacita a una empresa para imponer al consumidor un producto si éste no lo considera digno de su precio”. Evidentemente, quiere significar que cuando la persona tiene libertad para elegir, el centro educativo solo se mantendrá si es eficaz, y no por mera inercia.

Otra de las demandas que Madrid venía haciendo hace un tiempo es la flexibilidad de los itinerarios y la potenciación de la especialización, ambos son incluidos en la LOMCE. Y ambos funcionan en sistemas educativos exitosos como el holandés.

En el cual, por cierto, solo un 12% de sus estudiantes va a la universidad
y donde el paro juvenil es infinitamente menor que en España.
Allí tienen muy claros los postulados de la filosofía clásica y saben que la universidad no es un ente democrático, sino aristocrático, al que solo deben ir los mejores preparados y los que acumulen el mérito suficiente. Quizás
sea una de las razones por las cuales, lamentablemente, nuestros titulados universitarios emigran.

Me temo que estos extraordinarios, pero mejorables datos de nuestra Comunidad, serán obviados por algunos. Seguirán empeñados en perpetuar los postulados de la LOGSE. Batiburrillo pedagógico que tiene en su haber una cifra superior al 30% del fracaso escolar temprano. Un brillante educador hispano como lo fue Séneca diría: “observáis las pupas en lo ajeno, y estáis llenos
de úlceras”

Sobre el Autor

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- Profesor de vocación. Ha trabajado en radio y prensa escrita. Ahora completa su formación como alumno, doctorando en Departamento de Historia de la Educación.

Mostrando 2 Comentarios
Danos tu opinión
  1. avatar Tocqueville dice:

    Brillante! Sin duda su mejor artículo Señor Mingo. Cuanto de ésto necesitamos y que poco lo aplicamos.
    Ha tocado usted la caja de los truenos, la Universidad. El título que se concede, ahora no es más que un papel para que madres orgullosas lo expongan en la puerta de la nevera. Como bien dice usted, la Universidad es sólo apta para los mejores, las élites intelectuales. Si algo nos diferencia de nuestra tan envidiada por algunos Europa central y del Norte es el número de universitarios por habitante. La devaluación del título universitario en España es tal que parece que los regalan, y uno aquí presente puede dar constancia de que el esfuerzo ya casi no cuenta. Generamos máquinas de aprender pero no de razonar, de usar una capacidad crítica, de usar todas las armas que nuestro medio nos concede.
    Asimismo, la depreciación de unos grados medios y superiores hacen que en Alemania, por ejemplo, se echen las manos a la cabeza de nuestro nivel. El Ausbildung (Formación profesional) está tan bien visto como la Universidad. Los individuos tienen claro su rol y sus capacidades, ni todos valen para obtener un título universitario ni todos para una formación profesional.
    Esta necesidad y ansiedad por una carrera universitaria en nuestro país (tanto por parte de los estudiantes, como de los gobiernos con la bajada de rasero en los planes de estudios universitarios), a mi parecer, una enfermedad igual o más grave que crisis económica. Es la bien conocida titulitis.

  2. avatar Mingo dice:

    Muchas gracias Tocqueville, por tu “Democracia en América” (brillante), y hoy por tu comentario. No puedo estar más de acuerdo. Gracias de nuevo. Saludos.

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