Publicado: vie, Nov 29th, 2013

Violencia por omisión

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Es raro el día que no nos levantamos con una noticia de violencia de género en los medios de comunicación. Hasta hace unos años, no tantos, refranes brutales como “Los amores reñidos son los más queridos” enmascaraban y justificaban una realidad dura, como todas las realidades, y que era común a muchas ciudades. Muchas madres decían a sus hijas aquello de “Aguanta, aguanta”, como si mantener una relación se basase en el sufrimiento, en el silencio y, en eso, aguantar. Es la cultura de aquellos años y a ella podemos echarle la culpa de esa barbaridad de refrán y de esos comentarios de las madres de las mujeres maltratadas, pero actualmente todo ha cambiado, bueno, casi todo.

Ni que decir tiene que si la propia familia era la que justificaba las agresiones, qué no iban a hacer los vecinos que eran testigos involuntarios de esa violencia… Efectivamente, nada. Y es que en España se ha vivido durante años asumiendo que lo que pase dentro de las casas de nuestros vecinos no es nuestro problema. Y es verdad, no lo es, pero no para todo. Si bien es verdad que la conciliación social sobre el tema del maltrato está a flor de piel, pocos son los casos en los que se evita una agresión, una muerte o un maltrato psicológico gracias a la denuncia de un vecino. Seguimos pensando que denunciar un comportamiento violento de un miembro de la pareja a otro/a es entrometerse en asuntos privados y no nos damos cuenta que, de dejar que esos comportamientos se sigan produciendo, de privados pasarán a ser públicos, al ser los medios los que informen de la muerte de esa/e vecina/o.

Es difícil dar el paso de denunciar un grito del vecino/a un comportamiento extraño, golpes, etcétera. Pero cuando esos gritos, golpes, llantos y comportamientos pasan de puntual a habitual, lo normal, repito, lo normal debería ser denunciar porque si no lo hacemos… sí, somos cómplices de ese maltrato y somos cómplices en el silencio. Es duro cruzar la barrera entre ser un vecino y ser un delator, pero hay que recordar que el agresor/a nunca va a saber quién ha denunciado y tal vez al hacerlo se esté salvando una vida.

Por eso, es bueno recordar que violencia hay de tres tipos: de palabra, de obra  y por omisión. Así que no seamos cómplices por no levantar un teléfono.

NOTA: El teléfono de Asistencia a las Víctimas de la Violencia Machista es el 016.

Sobre el Autor

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- Guionista, director de programas de televisión, autor teatral, autor de monólogos..., en definitiva: escritor. Viendo la realidad con las gafas del humor desde 1971.

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